Atención pisquiátrica urgente en Sd de Gilles de la Tourette: La importancia de la atención multidisciplinar.

La demanda de atención psiquiátrica urgente se debe, en muchos casos, a la presencia de alteraciones conductuales de difícil contención en el medio ambulatorio. Así, la presencia de estos síntomas en patología de tipo neurológico constituye una causa cada vez más frecuente de valoración psiquiátrica urgente aún cuando, como en el caso que se presenta, el paciente no haya sido valorado previamente por psiquiatría.
Exponemos el caso de un paciente de 45 años con diagnóstico de patología neurológica desde la infancia y seguimiento habitual por Neurología tanto en el ámbito privado como público. Inicialmente fue orientado como un síndrome de Gilles de la Tourette. En el curso de la evolución y dada la complejidad de los síntomas se plantearon dudas acerca de este diagnóstico. No obstante y a pesar de la coexistencia de síntomas neurológicos y psiquiátricos durante toda la enfermedad fue seguido únicamente por Neurología.
Parcialmente institucionalizado desde la adolescencia con presencia de tics motores y fonatorios junto a deficiencia intelectual leve. En los últimos años los neurólogos recogen sintomatología fundamentalmente conductual con negativismo activo y ansiedad habitual con exacerbaciones así como presencia de crisis de agitación en su medio. En tratamiento con tetrabenazina y anticomiciales, ocasionalmente antidepresivos y desde hace unos meses, dosis muy bajas de neurolépticos.
Sus padres lo llevan al hospital ante la gravedad de las alteraciones conductuales con aumento de la desorganización e imposibilidad de manejo en el ámbito familiar.
El paciente presenta una importante inquietud psicomotriz,ecolalia, tics motoresy fonatorios en forma de alaridos, emite sonidos ininteligibles y presenta desorganización conductual con grave riesgo de auto y heteroagresión.
Se administra medicación neuroléptica y benzodiacepinas vía IM en dos ocasiones con intervalo de 3 horas lográndose una evidente mejoría clínica que permite la realización de exploración psicopatológica adecuada y recoger información por parte de los familiares.
No fue precisa la hospitalización dada la favorable evolución en 12 horas. Al alta se pauta antipsicótico ( risperidona ) y clonazepam y se suspende antidepresivo que estaba tomando previamente.
En los meses posteriores persiste la estabilización clínica sin sintomatología relevante y se ha mantenido la prescripción recomendada por nuestra parte.
En relación con este caso nos planteamos en qué medida los servicios sanitarios ofrecen una atención multidisciplinar eficiente. A propósito del caso presentado cabe reflexionar como muchos pacientes con diagnósticos complejos y presencia de síntomas psiquiátricos no han recibido valoración especializada durante años y en caso de realizarse, ésta se ha produce de forma urgente y no coordinada, como en el caso expuesto.
Entendemos que el aumento de la patología neurológica con síntomas psiquátricos precisa una atención multidisciplinar real. Las demencias aparecen como los procesos con mayor necesidad de asistencia conjunta ( creación de Unidades de Demencia con equipo interdisciplinar ) pero no son los únicos que precisan la participación de distintos profesionales.
