Abuso de sustancias, psicosis y conducta suicida muy violenta. Una bomba de relojería.

Varón de 27 años, sin antecedentes médicos relevantes, que inicia su primer contacto con psiquiatría a los 17 años por posible TDAH. Tras varias visitas, se instaura tratamiento con metilfenidato. Sin embargo, toma el tratamiento de forma irregular, y habitualmente, en patrón de abuso. A esta situación, se le añade el abuso también de THC. Finalmente, con 18 años, precisa la primera hospitalización completa, debido a un trastorno psicótico. La evolución es tórpida y requiere numerosas visitas en urgencias, con una adherencia irregular al tratamiento y consumo habitual de tóxicos. Se diagnóstica de trastorno psicótico. En 2014, tras fugarse de un centro de deshabituación y en descompensación psicótica, realiza un intento suicida con 40g de paracetamol, que requiere ingreso en Unidad de Cuidados Intensivos durante 8 días, debido a un fallo hepático agudo consecuencia de la sobreingesta. Al alta de la UCI, se decide ingreso primero en la unidad de agudos, con posterior ingreso en la unidad de subagudos, con el objetivo de asegurar una adecuada adherencia al tratamiento y abstinencia de tóxicos. Su evolución continúa siendo tórpida, precisando hasta la fecha, hasta 5 hospitalizaciones completas por clínica psicótica. En 2018, tras uno de los ingresos es diagnosticado de esquizofrenia paranoide. Durante este periodo de tiempo, también se intentaron varios ingresos en comunidades terapéuticas, sin lograr abstinencia ni tampoco completar la estancia. Progresivamente, el paciente ha ido perdiendo funcionalidad, precisando curatela médica y económica, y sospechando que presenta una capacidad volitiva disminuida. ¿Qué posibilidades existe en este contexto de que vuelva a realizar un gesto suicida grave?
Discusión:
Uno de los principales factores de riesgo para realizar un gesto suicida, especialmente en los adolescentes, son las enfermedades psiquiátricas y los intentos previos (American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 2001). Además, hay que tener en cuenta este riesgo se incrementa, si el paciente padece episodios de psicosis (Kelleher I y cols., 2013) ya que el riesgo de suicidio a lo largo de la vida entre los pacientes con psicosis a largo plazo es del 5-15% (Stefenson y cols., 2016). También son bien conocidos los factores precipitantes, como pueden ser el abuso de drogas, el aislamiento y los problemas sociales, así como también factores emocionales (Tishler CL y cols., 2007). De todos ellos, probablemente el más conocido sean las drogas, ya que hay estudios que demuestran que entre 25-46% de los adolescentes que completan el suicidio y un 20% de aquellos que realizan un intento, tienen alcohol o alguna otra droga en su cuerpo (Brent DA y cols.,1987). Por tanto, se podría decir, que la combinación de enfermedad mental y consumo de tóxicos, es una combinación altamente letal (Brend DA y cols., 1991). Cabe destacar que, a diferencia del caso descrito, son los síntomas depresivos durante el episodio psicóticos, los que se asocian con un mayor riesgo a largo plazo de comportamiento suicida (McGinty y cols., 2018).
Conclusiones:
Habitualmente y a diferencia del caso descrito, la conducta suicida en el paciente psicótico se asocia con la sintomatología negativa propia de la depresión postpsicótica e hiperconciencia de trastorno. Los psicóticos jóvenes suelen realizar intentos muy graves con metodología altamente letal como la ingesta de paracetamol. A pesar de ello, y atendiendo a la evolución errática del paciente sigue presentando muchos factores de riesgo para intento suicida grave.
