PO26-C-76 Cuando el proyecto vital se derrumba: crisis suicida en un varón con historia temprana de adversidad

La conducta suicida en la edad adulta suele emerger en momentos en los que se ven comprometidos los pilares sobre los que el sujeto ha organizado su identidad. En algunos pacientes, el trabajo y el papel de proveedor familiar constituyen el eje central, de modo que su pérdida puede vivirse no solo como una dificultad externa sino como una amenaza directa para el propio sentido de valía personal.
Presentamos el caso de un varón de 51 años sin antecedentes psiquiátricos relevantes que es trasladado a urgencias tras ser interceptado por la policía cuando se disponía a precipitarse desde un puente. Previamente había enviado mensajes de despedida a su familia y abandonado el domicilio, permaneciendo dos días en su vehículo tras apagar el teléfono móvil. Durante ese tiempo regresa al barrio donde creció, al que no volvía desde hacía décadas, antes de dirigirse al lugar donde es interceptado.
En la entrevista clínica refiere un progresivo deterioro anímico durante el último año en el contexto de importantes dificultades económicas relacionadas con el negocio de hostelería que dirigía. Durante años había dedicado la mayor parte de su tiempo al trabajo, con jornadas prolongadas y escaso contacto familiar. En su discurso aparecen de forma reiterada sentimientos de fracaso y culpabilidad asociados a la situación económica y a las posibles consecuencias que esta pudiera tener para su familia. En los meses previos habían comenzado a aparecer pensamientos de muerte, vividos en ocasiones como una forma de poner fin a una situación que percibía como cada vez más difícil de sostener.
En su historia biográfica destacan experiencias tempranas adversas, incluyendo problemas de adicción en ambos progenitores, el abandono paterno y la muerte traumática de la madre durante la adolescencia. El paciente refiere haber orientado gran parte de su vida adulta a “salir adelante” y construir una familia propia, apoyando su identidad fundamentalmente en el trabajo y en el papel de sostén económico del núcleo familiar.
Durante el ingreso hospitalario emergen nuevos elementos del contexto vital, incluyendo la existencia de deudas importantes vinculadas a juego patológico y una relación extramatrimonial mantenida durante años, aspectos que el paciente había mantenido ocultos a su entorno familiar.
Desde una perspectiva psicopatológica, el progresivo fracaso económico parece adquirir un significado que excede la pérdida del negocio y afecta al lugar desde el que el paciente se había pensado a sí mismo durante años. En el material clínico emergen con intensidad afectos de vergüenza, culpa y fracaso que resultan difíciles de elaborar. La aparición de aspectos previamente ocultos de su vida introduce además una dimensión adicional al conflicto clínico: la coexistencia de una identidad pública de trabajador y sostén familiar junto a una esfera privada mantenida en secreto. La progresiva pérdida de control sobre la situación económica parece precipitar la colisión entre ambos planos, intensificando la vivencia de caída.
En este contexto, la idea de desaparecer aparece menos vinculada a un deseo directo de muerte que a la posibilidad de sustraerse a una situación vivida como profundamente desorganizadora para la propia identidad.
Bibliografía
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