La necesidad de implantar un protocolo de riesgo suicida en hospitalización de Psiquiatría y unidades médico-quirúrgicas
La conducta suicida previa es el factor de riesgo más relacionado con la reincidencia y el ingreso hospitalario por intento de suicidio se ha relacionado con un perfil de gravedad caracterizado por una mayor reincidencia y una mayor letalidad de los intentos realizados siendo por tanto imprescindible desplegar un plan de prevención al respecto.
La incidencia de suicidio en el hospital es elevada, superior a la observada en la población general. Es de 250 por 100.000 ingresos en hospitales psiquiátricos y de 1,8 por 100.000 ingresos en hospitales generales, que es de cuatro a cinco veces más que en la población general. Del 5 al 6,5% de los suicidios se cometen en el hospital: del 3 al 5,5% ocurren en hospitales psiquiátricos y alrededor del 2% en hospitales generales. Como factores de riesgo de suicidio en la unidad psiquiátrica destacan la accesibilidad a uno o más medios de suicidio y el período de hospitalización siendo más alto durante la primera semana de hospitalización y dentro de las 2 semanas posteriores al alta hospitalaria. Aspectos relativos a la organización también se han descrito: la supervisión inadecuada, la subestimación del riesgo de suicidio por parte de los equipos, la mala comunicación dentro de los equipos y la falta de unidad de cuidados intensivos promueven el riesgo de suicidio. Otros factores predisponentes son la existencia de antecedentes personales suicidas (pero también familiares) e intento de suicidio poco antes del ingreso, el diagnóstico de esquizofrenia o trastorno del estado de ánimo, estar hospitalizado sin consentimiento, vivir solo y fugas hospitalarias. En los hospitales generales, la cronicidad y gravedad de la enfermedad somática, la personalidad del paciente y la existencia de una comorbilidad psiquiátrica son los factores suicidas más concurrentes.
El riesgo de suicidio alcanza su punto máximo en los periodos inmediatamente posteriores al ingreso hospitalario y al alta. El riesgo es particularmente alto en personas con trastornos afectivos y en personas con tratamiento hospitalario breve. Existen aspectos relativos a la vivencia del ingreso hospitalario por parte del paciente que deben ser considerados. Un reciente estudio examinó si la coerción percibida durante el ingreso en la hospitalización psiquiátrica aumenta el riesgo de intentos de suicidio después del alta. De 905 participantes, el 67% apoyó la percepción de coerción en la hospitalización psiquiátrica y 168 (19%) realizó un intento de suicidio después del alta. Los pacientes que percibieron coerción durante el ingreso hospitalario tenían más probabilidades de intentar suicidarse después del alta que aquellos que no la percibieron. En cambio, no hubo interacción entre las autolesiones recientes o la ideación suicida en el momento del ingreso y la coerción percibida en los intentos de suicidio posteriores al alta8.
No obstante, la literatura también recoge el riesgo asociado al ingreso hospitalario. Algunos autores han sugerido que ser un paciente hospitalizado en una unidad psiquiátrica es uno de los factores de riesgo estadístico más fuertes para el suicidio. Por lo general, se supone que esta fuerte asociación no es causal sino que es el resultado de la combinación de la selección de pacientes de alto riesgo para el ingreso y la protección imperfecta contra el suicidio que ofrecen las unidades psiquiátricas. Lógicamente, un tercer factor, que es causal, podría jugar un papel en la asociación. Recientemente se ha sugerido que las experiencias adversas en las unidades psiquiátricas, como el trauma, el estigma y la pérdida del rol social, podrían precipitar algunos suicidios de pacientes hospitalizados.
