La importancia de un adecuado diagnóstico: TDAH del adulto, a propósito de un caso

Se presenta el caso de un paciente de 25 años, con extensa historia en Salud Mental. El paciente tuvo su prime contacto con Psicología, a los 8 años de edad, porque su padre observaba que tenía problemas en la relación con iguales. Tras un seguimiento muy irregular, al cumplir la mayoría de edad, el paciente comenzó a acudir a varios psiquiatras, quienes le diagnosticaban de TAG, Trastorno de personalidad evitativa y Fobia social. Paralelamente, también había iniciado varios tipos de terapias (cognitiva-conductual, interpersonal, psicoanálisis) sin ver resultados claros, por lo que decide abandonarlas. Asimismo, el paciente refería que no había experimentado ninguna mejoría a pesar de varios tratamientos psicofarmacológicos recibidos (ISRS y benzodiacepinas)
En consulta, se mostraba con contacto ocular escasamente regulador, con dificultad para el mantenimiento de la atención, aplanamiento de la prosodia del lenguaje. Se indaga sobre sus hitos del neurodesarrollo, explicando que se caracterizaba por rigidez cognitiva, dificultad para comprender los dobles sentidos, ausencia de juego simbólicos y dificultad para establecer lazos emocionales con iguales. Reconocía que había muchas normas sociales que había sido capaz de aprender con los años.
Asimismo, explicaba que en la época escolar había tenido muchos problemas por no rendir de forma adecuada. Contaba que no llevaba nunca los trabajos a tiempo, tenía dificultad para mantener la atención, así como para mantener rutinas. Se describía como muy olvidadizo. Sin embargo, reconocía elevada inquietud de pensamiento, con tendencia a la multitarea, a la facilidad para el aprendizaje (sobre todo de matemáticas y física).
Los síntomas de ansiedad surgieron fundamentalmente durante la carrera universitaria y después de ésta. Explicaba que tenía la sensación de no rendir lo suficiente en el trabajo, no era capaz de llevar el trabajo al día, sino que apuraba lo hasta el último día de entrega de los proyectos. Comentaba que dada la carga que tenía, en muchas ocasiones se sentía sobrepasado.
Se trabajó con el paciente en el diagnóstico, de un posible TEA, tipo Asperger, con altas capacidades, así como TDAH del adulto. Por un lado, se incluyó en terapia grupal enfocada a TEAs con alto rendimiento y por otro, se inició el tratamiento, primero con metilfenidato de liberación inmediata, siendo sustituido por la adecuada respuesta a lisafentamina. El paciente, describía mejoría franca de los síntomas de ansiedad que dificultaban su día a día.
Conclusiones
EL TDAH del adulto tiene una prevalencia entre el 2.5 y 4%. El principal síntomas en el adulto es el déficit atencional. El riesgo de desarrollar un trastorno de ansiedad es también superior en personas con TDAH que en la población general, con tasas próximas al 50%, estimándose además , que los pacientes con TDAH presentan un riesgo 3,7 veces superior de desarrollar un trastorno de ansiedad que la población general. Es importante abordar de forma integradora a los pacientes, con un adecuado registro de los hitos del neurodesarrollo y biografía para poder iindicar el tratamiento más específico. En el caso del TDAH del adulto, el tratamiento de elección son los estimulantes, siendo de elección la lisafentamina, por sus características metabólicas así como su mecanismo de acción
