Hasta que la muerte no nos separe

Presentamos el caso de un intento de suicidio diádico, los cuales representan menos del 1% de todos los suicidios consumados. Dado al usual alto grado de planificación, la supervivencia resulta insólita, haciendo que su descripción sea relevante ante la escasa literatura.
Un matrimonio formado por un varón de 69 años y una mujer de 68 son derivados a urgencias, tras realizar un intento autolítico en conjunto, mediante venoclisis, ante una situación de desborde emocional.
Ambos naturales de Reino Unido, residentes en España desde hace más de 25 años, sin hijos, y sin ningún contacto previo en salud mental.
Relatan una historia de múltiples problemas físicos (EPOC de mala evolución) junto con una situación económica precaria. Ambos se habían quedado desempleados durante la pandemia, él estuvo trabajando como artista callejero (mimo) y guía turístico, y ella como profesora de inglés. Contaban con una pensión de 600 euros para los dos que venía de Inglaterra, al no tener nacionalidad española, con lo que no podían hacer frente a sus gastos diarios e iban a ser desalojados de la viviendo en los próximos meses. Asimismo, referían una escasa red de apoyo, teniendo a sus familiares en su país de origen.
En el marco de dicha problemática y ante el miedo de que uno de los dos pudiera fallecer antes que el otro, realizan un pacto suicida. Planificándolo los días previos, se toman a diario aspirinas que la mujer tenía pautadas como tratamiento habitual buscando su efecto antiagregante, compran unos bisturís y se realizan cortes en ambos antebrazos en su domicilio habitual, acostados ambos en su cama, dándose las manos. Sin haber avisado previamente a nadie. Sin embargo, uno de sus vecinos al día siguiente se percata de la situación y es quien alerta a los servicios de emergencias.
Los actos previos incluyeron el deshacerse de sus objetos personales (fotos, discos, ropa etc)
En el momento de la valoración en urgencias la ideación suicida de ambos se mantiene, sin realizar crítica, por lo que se decide el ingreso hospitalario de cada uno de ellos en diferentes hospitales de la Comunidad de Madrid. Previo internamiento ambos son intervenidos quirúrgicamente por traumatología ante la gravedad de las lesiones autoinfligidas, él por rotura completa del palmar mayor, del flexor radial del carpo y neurolisis del nervio mediano, y ella por sección del flexor cubital del carpo y sección de la vaina del flexor radial del carpo.
Durante dicho ingreso se contactó con trabajo social, quienes consiguen un recurso compartido para ambos a través del Samur social.
Finalmente fueron dados de alta, no apreciándose una patología psiquiátrica subyacente a esta decisión suicida que pareció motivada por su precaria situación socioeconómica, no precisando tratamiento psicofarmalógico ninguno de los dos durante sus internamientos.
