La espiritualidad del cerebro

En 1558, tras cumplir 43 años, Santa Teresa de Jesús sufre el primero de los éxtasis que, episódicamente la acompañarán el resto de su vida. Podríamos enlazar el comentario con las experiencias místicas que vivió el escritor ruso Dostoievski y también la heroína francesa Juana de Arco y que hasta finales del siglo XX no se relacionaron con disfunciones a nivel cerebral. Hoy sabemos que las alteraciones a nivel del lóbulo temporal son las que producen más síntomas relacionados con emociones, estados anímicos y conductas emocionales.
Tras la breve introducción presentamos el caso de un varón de 47 años de edad que ingresa en nuestra unidad por un cuadro clínico de tipo paranoide a filiar, y que en el transcurso de las entrevistas realizadas diariamente, se evidencia una actividad deliroide de gran carga emocional de tipo místico-religiosa, junto con experiencias neotímicas, que nos recuerdan a esas experiencias de éxtasis que ha aportado la literatura a lo largo de los siglos. Todo esto se gesta sobre una estructura de personalidad de base de tipo paranoide que rigidifica toda su conducta y dificulta la permeabilidad del cuadro. Destaca en el paciente el modo de vida ascético y la relación de simbiosis con su madre.
Consta como antecedente relevante una epilepsia de origen postraumática en la infancia, que remitió a los pocos años del inicio y fue tratada con carbamazepina durante unos años.
Tras estudio pormenorizado, se refleja alteración en el electroencefalograma en privación de sueño, con complejos punta-onda sobre los cuadrantes anteriores, orientándose el caso hacia un cuadro psicótico delirante de base orgánica (epilepsia).
