Trastorno bipolar y conducta suicida, a propósito de un caso.

El suicidio es considerado un problema de salud pública, ya que es una de las diez primeras causas de muerte a nivel mundial y su prevalencia ha aumentado considerablemente en los últimos años. Su etiología es multifactorial. Hasta en un 90% de los casos ocurren en contexto de un trastorno mental, siendo más frecuente en los trastornos afectivos mayores. En el caso del trastorno bipolar, el riesgo de suicidio es 15 veces mayor que en la población general (según DSM 5 “el trastorno bipolar supone un cuarto de todos los suicidios consumados”), siendo la primera causa de exceso de mortalidad en pacientes con trastorno bipolar. Mujer de 44 años, diagnosticada de Trastorno bipolar tipo 2. Separada desde hace 10 años. Un hijo de 14 años que vive con el padre. Inicia seguimiento con 33 años (2005) por episodio depresivo grave con síntomas psicóticos. Durante los primeros tres años, presenta un episodio hipomaníacos y dos episodios depresivos moderados. Desde 2008 hasta 2013, mantiene estabilidad con dosis bajas de antipsicóticos, llevando una vida independiente y autónoma (vive sola, los fines de semana su hijo vive con ella, trabaja, relaciones sociales adecuadas). En 2013, se plantea retirada de tratamiento. A principios de 2014 presenta episodio mixto, actitud suspicaz, oculta síntomas, con interferencia a nivel laboral y relaciones socio-familiares. En julio de 2014, intento autolítico (precipitación por un puente), precisando ingreso en traumatología, con secuelas físicas (por fractura de fémur). Desde entonces, vive con la madre, no trabaja. Actualmente, predominio de síntomas defectuales, destacando aplanamiento afectivo, precisando supervisión por parte de su madre tanto para asegurar toma de tratamiento como para tareas habituales (pérdida de autonomía e independencia), dificultades para planificar actividades y retomar relaciones sociales. Según distintos estudios, principales factores de riesgo de conducta suicida en trastorno bipolar: episodios depresivos o mixtos (puede ser considerado el principal factor de riesgo), porcentaje de días deprimidos en el año, desesperanza y severidad subjetiva de depresión, mayor número de hospitalizaciones por depresión, edad temprana de inicio de la enfermedad, primeros años tras el debut, trastorno bipolar tipo 2. Factores protectores: personales (estrategias de afrontamiento), socio-ambientales (fomentar apoyos socio-familiares e integración social), tratamiento integral y a largo plazo (psicoeducación, conciencia de enfermedad, adherencia al tratamiento). Conclusiones: Las personas con TB tienen más riesgo de suicidio que la población general. El suicidio es la primera causa de exceso de mortalidad en las personas con TB. Hay una relación directa entre la duración e intensidad de las fases de riesgo (depresiva y mixta) y la conducta suicida. Es importante explorar factores de riesgo y fomentar factores protectores a fin disminuir el riesgo de suicidio.
