Trastorno Límite y conducta suicida: la importancia de la adaptación social.

Mujer de 23 años que acude a urgencias acompañada de su madre y su hermano tras haberse autoinfligido cortes superficiales en ambas muñecas y haber verbalizado ideación suicida.
Sin antecedentes somáticos conocidos, no consume tóxicos. En seguimiento en Salud Mental desde los 15 años por ansiedad de separación y alteraciones de conducta siendo el diagnóstico actual de Trastorno Límite de la Personalidad en tratamiento farmacológico con ácido valproico 500mg y asenapina 5mg. Actualmente seguimiento diario en régimen de hospital de día.
La mayor de dos hermanos, padres separados cuando tenía 8 años. No ha terminado la educación secundaria, abandona con 16 años la actividad académica reglada. Como antecedentes vitales estresantes destaca acoso escolar en la infancia y separación muy disfuncional de los padres con acusaciones de maltrato a los hijos de uno de los progenitores. Muy escasa actividad ocupacional y de ocio fuera del domicilio de que se intentan potenciar actualmente con terapia ocupacional.
La paciente contextualiza la conducta autolítica y la verbalización suicida (precipitarse desde la ventana) que presenta desde hace unas tres horas, a la frustración experimentada tras una discusión con la persona con la que pensaba estar iniciando una relación sentimental tras las que manifiesta importantes vivencias de rechazo hacia su persona.
Se realiza intervención en crisis con contención verbal, según el modelo AFVA y contención química con olanzapina 10mg sublingual cediendo el nivel de angustia considerablemente. Se Valora el gesto como parasuicida de baja letalidad con carácter impulsivo sin planificación, con finalidad ansiolítica y evasiva, critica ideación autolitica que resulta egodistónica, mantiene planes de futuro a nivel ocupacional.No alteración mayor del ánimo. El soporte familiar es bueno, colaborando con el reajuste de tratamiento y contención ambulatoria.
Entre el 5% – 10 % de TLP fallecen por suicidio consumado. El riesgo de letalidad de las conductas suicidas o parasuicidas parece estar relacionado con los subtipos del trastorno siendo el sumiso (dependiente – evitativo) de bajo riesgo. El principal factor de riesgo de autolisis el primer año de tratamiento es una depresión mayor asociada, pero a partir del segundo año pasa a ser la mala adaptación social. Soloff et. al observan que las hospitalizaciones aumentan el riesgo suicida mientras que el apoyo familiar, social y ocupacional lo disminuyen.
