La enfermedad nos llevó a los dos

Mujer de 56 años, sin antecedentes médicos de interés y con historia psiquiátrica desde 2009, tras gesto autolítico. Ingresa en 2012, diagnosticándose “Trastorno Depresivo Mayor,episodio grave con síntomas psicóticos congruentes con estado de ánimo”. En Junio 2014 nuevo ingreso. Estable hasta Diciembre 2014, cuando detectan gran inhibición y nulo funcionamiento, siendo incapaz de desarrollar actividades, permaneciendo quieta durante horas. Confunde el aseo con cualquier habitación, en las que hace sus necesidades. Esta sintomatología la invalida por completo, por lo que es ingresada. En planta, orientada sólo en persona. Parcialmente colaboradora por dificultades de comprensión. Inhibición psicomotriz. Conductas desorganizadas y perseverantes. Afecto embotado. Discurso escaso, no espontáneo, dificultades en nominación. Repetición conservada. No ideas delirantes ni alucinaciones. Exploración física anodina. Dados sus antecedentes, lo interpretamos como Depresión Mayor con marcada inhibición y pseudodemencia depresiva. Pautamos Venlafaxina 300mg/día y Aripiprazol 15mg/día, que se sustituye por Olanzapina 10mg/día. Tras la escasa respuesta y al aparecer efectos secundarios, se incluye en programa de TEC, aplicándose 6 sesiones, sin mejoría del cuadro y empeorando funciones cognitivas, por lo que se suspende. En las semanas siguientes, apreciamos deterioro rápidamente progresivo y solicitamos interconsulta a Neurología. Realizan diversas pruebas complementarias (TAC, RM, LCR, Autoinmunidad…). En EEG: focalidad irritativa frontal derecha muy activa en vigilia, pautándose Levetirazetam 2000 mg. Los hallazgos sugieren deterioro cognitivo compatible con demencia de evolución rápidamente progresiva. Prueban con corticoides, sin mejoría. Durante los 3 meses que permaneció ingresada, persistió el deterioro cognitivo (mini mental 18/35) con desorientación, afasia,apraxias, deterioro grave de la memoria, conductas perseverantes sin finalidad aparente, marcha lateralizada a ambos lados, con anosognosia. Al alta acude a consulta con su marido:“No puedo encargarle nada;a ver si los neurólogos dan con la tecla”. Damos una cita para el mes siguiente, pero no acuden. Días después, la policía los encuentra muertos en casa. El esposo atentó contra la vida de su mujer y posteriormente se suicidó.
Existe poca biografía sobre prevalencia de suicidio en cuidadores, aunque está bien documentado que el estrés, ansiedad y depresión son elevados, por lo que la asociación con la conducta suicida será mayor.Se habla del “Síndrome del cuidador” como una sobrecarga física y emocional que conlleva el riesgo de que el cuidador se convierta en paciente y se produzca la claudicación familiar. Los sentimientos de impotencia y frustración son frecuentes en este colectivo vulnerable, manifestando niveles elevados de estrés, sobrecarga y depresión, por lo que la prevención de problemas serios en cuidadores, incluyendo ideación autolítica, debe ser objetivo capital del sistema sanitario.
