Cuando el sexo toma el control de tu vida

Varón. 33 años. Soltero. Acude a consulta por presentar conductas sexuales fuera de control desde hace 5 años. Realiza a diario voyeurismo, cruising, consumo de pornografía y masturbación. Ha dejado de trabajar para “dedicarse” a estas actividades y no realiza ninguna otra actividad social, familiar o de ocio fuera del sexo. Se declara homosexual y es portador del VIH. Presenta policonsumo de tóxicos. Refiere malestar personal, angustia, rumiaciones, apatía y tristeza
Se plantean como objetivos terapéuticos
1. la abstinencia y deshabituación del consumo de tóxicos, de las conductas sexuales de riesgo y fuera de control, y del consumo de pornografía
2. reequilibrar su vida y darle al sexo el lugar apropiado
3. desarrollar nuevas técnicas para la regulación emocional que no estén relacionadas el sexo
4. identificar posibles causas de la adicción al sexo
Inicialmente se realizó un ingreso de tres semanas en un centro de desintoxicación, luego se ha llevado a cabo un Plan Ambulatorio Intensivo: 3 sesiones semanales de psicoterapia y una sesión quincenal con un medico psiquiatra. Tras 3meses de tratamiento el paciente no ha vuelto a realizar conductas de voyeurismo ni cruising, consigue controlar sus conductas sexuales y la masturbación, reduciéndolas a solo los fines de semana y no consuma pornografía. Hace ejercicio físico a diario y deporte en grupo, tiene vida social independiente del sexo. Ya no consume tóxicos. Ha conseguido identificar que usaba el sexo como regulación emocional y ha desarrollado nuevas habilidades de autoconocimiento, asertividad, autocontrol y regulación
Se han identificado posibles causas: una situación de abuso a los 16 años por parte de un hombre 10 años mayor en unos cuartos de baño públicos, con el que luego mantuvo una relación “afectiva”; sentimiento de culpa por la separación de los padres que coincide con su “comming out” y la no aceptación de su padre vs. la aceptación de su madre; exigencia y frialdad del padre y muy baja autoestima con necesidad constante de validación externa, expresada a través del sexo y de la apariencia física muy cuidada
El seguimiento ambulatorio intensivo y el trabajo en equipo entre psicóloga y psiquiatra han podido sustituir eficazmente el ingreso del paciente en un centro. Aunque la APA no considere el Trastorno Hipersexual como una entidad propia, sí parece oportuno dedicarle atención clínica, porque existe una demanda específica y suficiente, porque detectarla puede ser la guía para el diagnóstico y tratamiento de patologías del Eje I enmascaradas y porque las consecuencias y malestar referidos por aquellos que la padecen son abundantes. No existen estudios previos que evalúen si la expresión psicopatológica de eventos traumáticos en la vida sexual y/o en otros ámbitos tiene relación con los comportamientos hipersexuales. Se necesitan investigaciones científicas sobre la conceptualización, epidemiología, psicopatología, evaluación, tratamiento y prevención de la conducta hipersexual
