Una nueva vida.

Ante una situación inminente de alta hospitalaria con una grave problemática en la que existe nula adherencia al tratamiento, concepto vago e impreciso del concepto de psicosis, apoyo y sostén familiar deficiente, escasa red social, deficientes habilidades sociales, afectividad aplanada con escasa resonancia y abandono impulsivo del domicilio, ¿qué nos planteamos?
En este caso optamos por la derivación de la paciente a una Unidad de Rehabilitación como es la Comunidad Terapéutica. Es aquí donde se plantean unos objetivos a realizar en un Plan Individual de Tratamiento: mejorar la conciencia de enfermedad y adherencia al tratamiento, información familiar sobre la enfermedad, ampliar red social y uso del tiempo libre, disminución de sintomatología negativa y apoyo residencial.
Se trataba de una paciente de 32 años, hija de padres separados, diagnosticada de Psicosis Esquizofrénica con 7 ingresos hospitalarios en los últimos 9 años. Primer contacto a los 18 años. La enfermedad se asocia al consumo de tóxicos. Existen cambios en el carácter, con problemas de relación familiar, clínica delirante y alucinatoria, trastornos conductuales con numerosas fugas del domicilio y adopción de vida desorganizada y marginal. Previamente a la derivación a Comunidad Terapéutica se intentan dos derivaciones a Unidad de Rehabilitación de Área con fracaso terapéutico tras abandono de tratamiento.
Tras dos años de seguimiento en Comunidad Terapéutica se han alcanzado la mayoría de los objetivos propuestos al inicio, normalizando, en la medida de lo posible, la vida de la paciente.
