Trastorno Bipolar, control obsesivo y Narcisismo. A propósito de un caso.

En el presente caso analizamos la asociación entre Trastorno Bipolar y suicidio cuando simultáneamente aparecen fenómenos Obsesivo-Compulsivos y Narcisistas. La importancia de este caso radica en que los Trastornos de la personalidad son más frecuentes en el Trastorno Bipolar que en la población general y asocian un peor curso de la enfermedad (Prevalencia del Cluster B 15% vs 2% en PG; Personalidad Obsesiva 14% vs 2% en PG) (Trisha Suppes, MD. Uptodate, 2016), teniendo importantes implicaciones en el manejo clínico, pues estas comorbilidades se relacionan con un aumento de intentos de suicidio.
El paciente que presentamos es un varón de 33 años con diagnóstico de Trastorno Bipolar tipo I, en tratamiento con Lamotrigina, Oxcarbazepina, Asenapina y Clonazepam. Precisó tres ingresos en la Unidad de Hospitalización, el último en 2014 por sintomatología depresiva, con intranquilidad, rumiaciones y frustración acerca de la condición de enfermo, fobias de impulsión, ansiedad, con quejas de efectos secundarios de la medicación llegando a un rango obsesivoide, mejorando la sintomatología durante el ingreso y siendo derivado a Consultas de Salud Mental. Posteriormente reapareció la sintomatología con rumiaciones obsesivas y muy perseverante en torno a preocupaciones por su salud, enfermedad y medicación por lo que fue derivado a Hospital de Día, donde llegó con esta está problemática. Debido a esta sintomatología de ansiedad, se decidió aumentar la dosis de Clonazepam disminuyendo los niveles de ansiedad y empezó en Psicoterapia de grupo, en el cual se mostraba con rasgos muy obsesivos, intentado mantener el control de la situación, no tolerando los silencios y pidiendo continuamente la intervención de sus compañeros. El quinto día que acudió a Hospital de Día presentaba una mejoría importante de la sintomatología, sin embargo, al día siguiente recibimos la noticia de que se había precipitado por la ventana de su casa, falleciendo.
Vistos los datos anteriores podemos comprender como la herida narcisista le impedía asumir su enfermedad, la cual vivía como un fracaso vital y necesitaba una rápida curación, dominado por el miedo a la soledad y a ser despreciado, lo que disminuía su autoestima y le sumió en un estado de melancolía no evidente en la clínica gracias al control obsesivo que ejercía de sus emociones y pensamientos, ultima defensa ante la desestructuración yoica. En este sentido es de reseñar que Freud sacó la enfermedad bipolar del cajón de las psicosis y la incluyó entre neurosis narcisistas, ya que en las dos fases se ve una acentuación de las necesidades ligadas al amor propio (Freud, 1917) y a la pulsión de muerte (Freud, 1920)
Desde este punto de vista podemos entender que al disminuir los niveles de ansiedad y mejorar de la sintomatología obsesiva pudo desaparecer el freno a la disgregación de su mundo interno y de forma impulsiva actuó el suicidio. No obstante harían falta más estudios para poder hacer una asociación entre estos factores
