Cuando todo parece estar estable. A propósito de un caso

Se han descrito ampliamente los episodios depresivos post psicóticos en la esquizofrenia, con elevado riesgo de suicidio, si bien, éste riesgo no es aislado sino que puede ampliarse a cualquier estadio de evolución de la enfermedad.
Presentamos un paciente de 35 años, diagnosticado de Trastorno esquizofrénico paranoide en 1998, en seguimiento en Centro de Salud Mental de zona, con buena adherencia terapéutica. Trastorno por abuso y dependencia a múltiples tóxicos (alcohol, cannabis y cocaína) en remisión completa desde hace 2 años. Se encuentra en tratamiento con sertralina100mg, Quetiapina liberación prolongada 200 mg, Lorazepan 2 mg, Aripiprazol 15mg.
El paciente acude a servicio de Urgencias Hospitalario tras ingesta de 30 comprimidos de Lorazepan 2mg con fines autolíticos. Según información familiar, desde hace aproximadamente dos semanas, el paciente comienza a retraerse socialmente, se aísla en su habitación y abandona las actividades habituales. Durante este periodo y de forma creciente lo encuentran más irritable, suspicaz, y no son capaces de corroborar el cumplimiento de la medicación, ya que el paciente tiene buena adherencia terapéutica y suele cumplimentar su tratamiento de forma autónoma.
En la exploración psicopatológica el paciente se encuentra consciente y orientado en tiempo, espacio y persona. Abordable, colaborador. Sobresalen ideas delirantes de perjuicio, de larga evolución, que empeoran en las últimas semanas, del tipo “creo que me miran mal por la calle”, así como ideas delirantes autorreferenciales “en la televisión hablan de mí, lo insinúan, saben que soy famoso”, que narra con angustia psicótica. Su actitud es suspicaz e impresiona de ocultar información. Niega fenómenos de robo ni inserción del pensamiento. Se aprecian síntomas negativos tales como alteraciones de la atención, abulia, apatía y ligero retraso en el discurso. Reconoce haber abandonado la toma de fármacos desde hace una semana, coincidiendo con el aumento de sintomatología psicótica. No se aprecia sintomatología afectiva nuclear y refiere el gesto autolítico como “la única salida que veía para terminar con la angustia que vayan a por él”. No refiere premeditación, pero reconoce pensamientos de muerte persistentes desde hace unas semanas. Dada la situación de descompensación psicótica, abandono del tratamiento y riesgo de autolisis, se le plantea la posibilidad de ingreso, que el paciente acepta.
Durante su estancia en planta se reinstauró tratamiento farmacológico con buena respuesta y tolerancia. El paciente comienza a mejorar de su sintomatología psicótica, así como a relacionarse de forma correcta con los pacientes de la unidad y el personal. Al alta el tratamiento no se modificó, pero se le derivó a realizar un programa de psicoeducación e intervención sociolabora, a fin de mejorar su adherencia terapéutica así como su funcionamiento social, con buena respuesta.
