No tengo ganas de beber… pero he perdido la alegría de vivir: a propósito de un caso.

Introducción: El nalmefeno está demostrando ser una herramienta eficaz en la reducción del consumo de alcohol en pacientes con dependencia de dicha sustancia sin síntomas físicos de abstinencia. Los efectos secundarios más frecuentes son dificultad para dormir, mareo, pérdida de apetito, cefaleas y náuseas, y en muchos pacientes remiten tras las primeras semanas de utilización. No obstante existen otros secundarismos frecuentes (afectan hasta a 1 de cada 10 pacientes) como la falta de deseo sexual, que si bien aparentemente revisten menos gravedad pueden limitar de manera importante la calidad de vida de los pacientes hasta el punto de facilitar una recaída en la sintomatología depresiva o bien en el consumo por abandono precoz del fármaco.
Estos efectos secundarios no parecen susceptibles de remitir con el mantenimiento del tratamiento ya que podrian estar en relación con el mecanismo directo de acción del fármaco sobre los circuitos cerebrales de recompensa y del placer.
Caso clínico: Se describe el caso de un paciente varón de 59 años, en seguimiento en nuestro CSM desde abril de 2010 por patología de tipo depresivo (inicialmente diagnosticado de F32.2 Episodio depresivo grave sin síntomas psicóticos, posteriormente se cambia el diagnóstico ante la evolución a F61.1 Variaciones problemáticas de la personalidad no clasificables en F60 ó F62 y F43.2 Trastornos de adaptación) asociada a pluripatología orgánica y rasgos vulnerables de personalidad. En febrero de 2015 comienza con consumo de alcohol que aumenta progresivamente hasta llegar a una situación de dependencia a alcohol por la que inicia tratamiento con nalmefeno en septiembre de 2015. El paciente refiere buena eficacia y tolerabilidad al fármaco con reducción significativa del consumo de alcohol, pero finalmente abandona su uso por la falta de deseo sexual.
Conclusiones: No hay que subestimar la importancia de los efectos secundarios en la esfera sexual de los tratamientos ya que tienen un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes.
Establecer una buena relación terapéutica con un clima de confianza que facilite abordar de manera abierta en la consulta los problemas de la esfera sexual puede minimizar el riesgo de abandono de tratamientos farmacológicos, con todos los riesgos que dicha conducta supone.
