Diagnóstico diferencial y manejo terapéutico en cuadros catatoniformes

La catatonía es un síndrome neuropsiquiátrico caracterizado por anormalidades motoras, que se presentan en asociación con alteraciones en la conciencia, el afecto y el pensamiento.
Inicialmente, Kahlbaum describió el síndrome, en 1868, cuando observó pacientes que padecían una condición de «profunda melancolía». En 1893, Kraepelin limita la catatonía a un subtipo de demencia precoz, pero posteriormente fue redefinida por Bleuler, en 1906, como esquizofrenia de tipo catatónico. Desde entonces, se ha hecho cada vez más evidente su relación con patologías diversas, fuera de los límites de la esquizofrenia y los trastornos del afecto.
Presentamos el caso de un varón de 23 años con antecedente de episodio psicótico agudo y transitorio hace un año, con restitutio ad integrum y sin medicación psicofarmacológica desde hace once meses.
Acude a nuestro Servicio derivado desde atención primaria por presentar cuadro compatible con síndrome catatoniforme.
Su familia informa que hace 10 días comienza con ansiedad e insomnio y progresivamente ha ido presentando rigidez en bloque, bradicinesia, bradipsiquia, semimutismo, disminución de ingesta voluntaria de alimentos. Al llegar a nuestro Servicio se describe estupor y mutismo acinético con retención urinaria y negativa total a la ingesta.
Inicialmente se objetiva taquicardia y crisis hipertensiva y febrícula. Se le realiza analítica general donde se objetiva leucocitosis y TAC craneal que no presenta hallazgos de interés.
El cuadro se caracteriza por su fluctuación con mejoría progresiva a lo largo día, con remisión de la clínica parcialmente (fundamentalmente al inicio, con discurso espontáneo y mayor conexión con el medio) por la tarde-noche.
Se le pauta tratamiento inyectable con benzodiacepinas, y fue preciso, sondaje urinario e inicio de sueroterapia.
Ante dicha sintomatología se plantea un diagnóstico diferencial entre etiología orgánica y psiquiátrica.
Los trastornos del afecto, las condiciones médicas y neurológicas y las anormalidades genéticas pueden estar asociados con la catatonía, aunque hasta el momento no
existen pruebas concluyentes que apoyen una asociación directa de causa-efecto. En la actualidad, se reconoce que la naturaleza de la catatonía sigue siendo desconocida
y que faltan marcadores biológicos que soporten su existencia como un trastorno aislado.
Se valora por el Servicio de Neurología, realizando punción lumbar, RNM craneal; serología luética, VIH, Borrelia, Hepatitis; estudio de autoinmunidad; perfil lipídico, hepático, cardíaco, nutricional (se detecta disminución de transferrina, típico en estos cuadros), renal; hemograma, hemocultivos seriados, análisis de orina y urocultivos.
Todas las pruebas complementarias han sido negativas, sin poder hallarse causa somática.
Tras remitir la febrícula, se añade al tratamiento olanzapina 5 mg con remisión total del cuadro al alta hospitalaria, no siendo posible aumentar la dosis por intolerancia con efectos extrapiramidales.
