Caso clínico: ” La conducta suicida como escudo antihogar”

Adolescente de 14 años de edad que acude a urgencias en octubre de 2016 por negativa de la menor a ingerir alimentos sólidos y líquidos desde hace dos semanas. Restricción alimentaria desde verano.
Se realiza ingreso en UHB, se realiza analítica donde no aparecen alteraciones electrolíticas, parámetros dentro de la normalidad. Se descarta TCA por no presentar sintomatología compatible.
Presenta estado de ánimo triste, cabizbaja sin contacto visual, falta de colaboración con respuestas monosilábicas, alta irritabilidad con aspecto de enfado. Crisis de ansiedad y agitación psicomotriz con intención autoagresiva, ideas pasivas de muerte con negativa expresa de ingesta que requiere sonda nasogástrica durante dos días. Dificultades para conciliar el sueño y aislamiento social.
APersonales:
2015 Episodio de restricción alimentaria que no requirió intervención especializada.
No consumo de tóxicos
No antecedentes somáticos de interés
AFamiliares:
Padre problemas de consumo de alcohol con ingreso en Unidad especializada
Biografía:
Convive con madre y hermano de 18 años. Padres separados desde hace 5 años. Tiene 4 hermanos más, mayores e independizados, una de 26 que reside en Mallorca y los otros tres en Alemania. Mantiene contacto con padre.
Cursa 3º ESO, buen rendimiento escolar
La menor relata vivencias traumáticas en ámbito familiar con episodios de violencia de género durante su infancia y posible abuso sexual por otro menor de 15 años hace unos meses.
Evolución:
Durante el ingreso persiste una falta de colaboración de la menor e intentos constantes de autoagresión en forma de golpes que requiere contención en varias ocasiones. Mantiene ideación autolítica desde inicio del ingreso, con intentos de camuflaje y apariencia de mejoría emocional para conseguir permisos de salidas. Durante los permisos de salida por el recinto hospitalario, realiza intentos autolíticos graves como lanzarse encima de un coche en marcha e intentar precipitarse por un balcón del recinto. Posteriormente la clínica evoluciona y se observan rasgos disfuncionales de personalidad con actitud manipulativa hacia los profesionales. Disminuyen las autolesiones y se observa una mejoría clínica de la esfera afectiva junto con una colaboración parcial. La menor manifiesta sentirse bien y querer el alta a la vez de la verbalización constante de la conducta suicida si se le da el alta. Ante esta ambivalencia se plantea la posibilidad de que la menor, a pesar de no manifestarlo, no quiera volver a su casa debido a las diferentes situaciones vividas de negligencia y distocia familiar.
Intervención:
Se ha realizado una intervención intensiva con sesiones individuales tanto desde psicología clínica como desde psiquiatría. Durante las sesiones se ha observado actitud instrumentalizada de la paciente solicitando soluciones en las que ella misma no se implicaba y saboteando todas las alternativas que se le ofrecen.
