Conducta suicida en episodio de psicosis puerperal. A propósito de un caso.

Se presenta el caso clínico de una mujer de 23 años, con diagnóstico actual de Trastorno Afectivo Bipolar, que debuta a los 18 años con un episodio de psicosis puerperal tras el nacimiento de su primer hijo.
No se conocen antecedentes somáticos de interés. Su primer contato con los servicios de Salud Mental tiene lugar medidante interconsulta por sintomatología de corte ansioso mientras estaba ingresada en el servicio de ginecología durante la gestación por riesgo de parto prematuro. Tras el parto, aparece cuadro de psicois puerperal que se caracteriza por ánimo disfórico, irritabilidad, ideas paranoides de perjuicio y riesgo de conductas auto y heteroagresivas. En este contexto, la paciente realiza una ingesta medicamentosa voluntaria con fines autolíticos por lo que precisa ingreso en la unidad hospitalaria de Salud Mental. Al alta, fue diagnosticada de trastorno psicótico a filiar y se pautó tratamiento psicofarmacológico con regulador de ánimo, antipsicótico y ansiolítico. Meses después, la paciente presenta un episodio hipomaníaco y se instaura tratamiento con litio y antipsicótico inyectable, presentando mejoría del cuadro.
Posteriormente, en contexto de ruptura de pareja, la paciente presenta un episodio depresivo con tendencia al aislamiento y a la clinofilia, abandono de autocuidados y sentimientos de desesperanza, apareciendo de nuevo las ideas autolíticas y el rieso de conductas autolesivas.
Se realiza reajuste de tratamiento y se inicia tratamiento psicoterapéutico individual con el objetivo de fomentar la elaboración de la ruptura de pareja y las repercusiones tanto personales como familiares que habían ocasionado los episodios afectivos. La paciente refería sentimientos de culpa, desesperanza e incapacidad en relación a su rol de madre, lo que repercutía negativamente en la vinculación con su hijo. Paralelamente, se llevó a cabo terapia familiar de corte sistémico tras detectarse dificultades en la dinámica familiar y un clima con alta emoción expresada. La paciente refería deseos de independizarse pero no se veía capaz ante sus dificultades, por lo que la familia se mostraba sobreprotectora e invasiva lo que fomentaba aún más su incapacidad.
Se mantuvo tratamiento psicoterapéutico individual con frecuencia quincenal y, alternativamente, sesiones de terapia familiar con la familia nuclear. Así mismo, se llevaron a cabo revisiones de tratamiento farmacológico.
A nivel psicoterapeútico individual, se abordaron la elaboración de la ruptura de pareja, la recuperación progresiva de sus funciones, principalmente, su rol de madre, validando sus capacidades, así como la prevención de recaídas. En las sesiones de intervención familiar, los objetivos fueron encaminados a descentralizar el síntoma y a validar a la paciente fomentando su autonomía y su proyecto de futuro.
Comentario final: La evolución clínica ha sido favorable. La paciente ha experimentado mejoría en el área afectiva logrando una mayor estabilidad y una visión más positiva de sí misma lo que le ha permitido ser más autónoma y recuperar funcionalidad y capacidades previas.
