La conducta suicida: Una aproximación criminológica

La aproximación criminológica a la conducta suicida requiere un análisis multi-nivel en virtud de la cual seamos capaces de comprender mejor un proceso individual de toma de decisiones ciertamente complejo y extremo. En este sentido un enfoque psicológico, social y jurídico puede resultar necesario, aunque, posiblemente insuficiente, para el análisis de esta conducta. No es por tanto una revisión criminológica exhaustiva, ya que su objetivo fundamental no es tanto una mera relación de aproximaciones multidisciplinares, cuanto poner de relieve algunos elementos menos tratados en la evidencia empírica relacionada con la conducta suicida.
Así, en primer lugar, nos resulta difícil de comprender este comportamiento desde un punto de vista evolutivo. El principio vertebrador para que en nuestra especie no se extinga una conducta determinada es que tenga, de alguna forma, interés reproductivo. La conducta suicida quedaría, por tanto, al menos aparentemente, al margen de esta lógica. Considerando que, desde nuestro punto de vista, asumimos como axioma la necesidad de que un comportamiento tenga algún tipo de sentido coherente con la supervivencia de nuestra especie, deberemos revisar los actuales hallazgos que la psicología evolutiva aporta para esclarecer esta cuestión.
En lo que concierne al análisis de los factores de riesgo psicosociales, existe abundante literatura que no siempre ha contribuido a aclarar las cosas. Se sabe, por ejemplo, que los comportamientos suicidas son más comunes entre personas con antecedentes previos de intento de suicidio o con trastornos mentales. También el género, alteraciones en el funcionamiento del cerebro o la predisposición genética pueden jugar un papel relevante. En definitiva, en este nivel psicosocial se han identificado una relación amplia y exhaustiva de factores de riesgo que, sin embargo, no ha permitido encontrar qué combinación de los mismos nos ofrece un índice de probabilidad útil para diseñar programas de prevención eficientes. En esta revisión se muestran los resultados más recientes en relación a la predicción de la conducta suicida.
En otro orden de cosas, se presenta una reflexión en relación al reproche penal que merece el comportamiento suicida. En nuestro país no está penado, pero sí lo está en otros países. ¿Cuál es la filosofía de derecho que subyace a estas dos alternativas? En todo caso, lo que sí está castigado por nuestro código penal es la inducción y la cooperación al suicido. En este contexto, surgen muy relevantes reflexiones a temas tales como la asistencia al suicidio por causas humanitarias, ¿Cuál es el tratamiento jurídico penal en supuestos de esta o similar naturaleza?
Como resultado de estas aproximaciones se pretende arrojar, en fin, algo de luz sobre aspectos todavía marcados por la incertidumbre en el estudio científico del comportamiento suicida. El objetivo no es, en todo caso, únicamente satisfacer la curiosidad de la comunidad científica, sino contribuir, en la medida de lo posible, a concienciar a la sociedad sobre esta realidad que pone sobre la mesa la respuesta más dramática y enigmática que algunas personas eligen para concluir su peripecia vital.
