“¡Me muero de celos! Caso de Trastorno Delirante Celotípico”

Presentamos el caso de una paciente de 46 años diagnosticada de Trastorno Delirante de tipo Celotípico desde Diciembre 2016, cuando ingresó en Unidad de Agudos de Psiquiatría por intento autolítico mediante ingesta medicamentosa. Desde entonces en seguimiento por Consultas Externas del Servicio, realizando tratamiento con Paliperidona, Escitalopram y Lorazepam. Sin antecedentes de enfermedades médicas, fumadora de 20 cigarros/día, vive con su marido y su hijo de 10 años, ama de casa. En Octubre de 2017 la paciente es traída al S.Urgencias por precipitación desde un cuarto piso tras discusión con su marido. La paciente le amenazó con un cuchillo por sus ideas delirantes de celotipia (historia detallada de infidelidad de su pareja y de documentos de divorcio por parte de éste. Su discurso carecía de pruebas fehacientes y familiares cercanos lo desmintieron. Familiares referían factores estresantes) y cuando éste la desarmó, decidió tirarse por el balcón de su casa. La paciente fue ingresada en UCI.
Pruebas complementarias:
-Body-TC: fractura de 2º,5º,7º,8º costillas derechas. Laceración hepática. Hematoma retroperitoneal y hemoperitoneo desde L2 hasta pelvis. Fractura L1,L3,L4,S2,S3,S4. Estallido L2 con sección medular casi completa. Diástasis púbica. Fractura de alas sacras con disociación lumbo-pélvica bilateral. Herida inciso contusa en MID. Hemodinámicamente inestable.
Complicaciones durante el ingreso:
-Insuficiencia renal aguda.
-Pneumotórax bilateral por ventilación mecánica.
-Infección de herida por A.Baumanii y Aeromona Hidrophila, siendo necesario aislamiento de contacto.
Servicios que intervinieron:
-S.Traumatología, S.Cirugía General y S.Anestesiología; desestimaron la intervención quirúrgica en un principio por el elevado riesgo quirúrgico (la familia asumió los riesgos de la no-descompresión medular). Semanas más tarde fue intervenida en múltiples ocasiones.
-S.Psiquiatría; valoración y ajuste de tratamiento. Exploración psicopatológica: no alteración de curso ni forma del pensamiento, pero sí del contenido (preocupación permanente por ideación delirante de infidelidad). No alucinaciones. Implicación afectiva (hipotimia leve reactiva y ansiedad diaria). No ideas de muerte, arrepentimiento de lo ocurrido. No conciencia de enfermedad. Resto normal.
La paciente fue dada de alta en Enero, con traslado al Hospital de Parapléjicos de Toledo por secuelas neurológicas: mantenía sensibilidad en MMII con extinción sensitiva. Hipoestesia en zona perineal y perianal. Movilizaba cuádriceps 3/5 MII y 1/5 MID. Sin movilidad en zona distal de MMII. Sin control de esfínteres.
El Trastorno Delirante Persistente es una entidad muchas veces infradiagnosticada por la propia naturaleza de los pacientes (no acuden al médico por escasa o nula conciencia de enfermedad) o por los sistemas de clasificación en continuo cambio en el tiempo y entre países. Es importante su detección lo más temprana posible y su tratamiento, pues estos pacientes asocian frecuentemente una personalidad desconfiada, rígida, egocéntrica, emiten juicios erróneos, con afán de justicia y fanatismo (agresividad como autodefensa) y desarrollan mecanismos de defensa que a lo largo del tiempo desencadenan el retraimiento y el aislamiento social del sujeto. Por ello suele asociarse frecuentemente con ansiedad y depresión, lo que puede llevar en última instancia y dependiendo de la capacidad de control del impulsos del paciente, al suicidio.
