Aniquilamiento del Yo tras conciencia de enfermedad

Paciente atendida en domicilio por DCCU y 061 (tras llamada vecinal) con múltiples heridas de arma blanca (más de cien) en cabeza, tórax, abdomen y extremidades. Destacan dos heridas profundas: una transfixiante en hemitórax izquierdo y otra en hipogastrio. Tras ser estabilizada intenta nuevamente auto-agredirse con cuchillo, por lo que precisa sedación con Midazolam. Posteriormente se traslada al Hospital Comarcal de Marbella.
Natural de Inglaterra, 22 años, soltera sin hijos y sin hermanos. No vínculo con padre. Vive con su tía materna en España.
AP: fumadora, no consumo de tóxicos. No intentos previos. Un único contacto en Salud Mental en 2017, donde se objetivó angustia no filiada y estado de hiperalerta con alteración del ciclo sueño-vigilia. Tratada con Sertralina 20mg y Diazepam sin ansiedad. Alta terapéutica.
AF: madre con esquizofrenia paranoide fallecida por suicidio consumado cuando la paciente tenía dos años.
Situación al ingreso: fallo hemodinámico y disfunción neurológica. Ingresa en urgencias realizándose drenaje de hemotórax. Valorada por cirugía que revisa heridas en quirófano con sutura de colon y ciego, así como por COT que sutura heridas en EESSD
Enfermedad actual: la paciente en las últimas semanas había presentado varios episodios en los que verbalizaba estar siendo perseguida y vigilada, interpretando elementos de la realidad de forma delirante y realizando acusaciones a su tía de querer echarla a la calle. Refería sufrir altos niveles de angustia y ánimo bajo. Conoció el motivo del fallecimiento y la enfermedad mental de su madre, en la entrevista realizada por Salud Mental referida en los antecedentes.
En la exploración clínica realizada en el hospital por la psiquiatra de enlace de salud mental (interconsulta) se objetivó ideación delirante de perjuicio previo al acto, ausencia de recuerdos de lo acontecido, mostrándose confusa sin capacidad para organizar un discurso narrativo de su intencionalidad. Sin ideas autolíticas en el momento de la entrevista.
Tras ser dada de alta, se pauta Olanzapina 10mg/noche y se valoraron dos opciones terapéuticas: a) ingreso hospitalario en Unidad de Agudos o b) seguimiento ambulatorio, pero con acceso a un Programa de Intervención Intensiva para Conducta Suicida en la USMC de Marbella. Se decide por el control ambulatorio para iniciar una psicoterapia especifica e intensiva.
Evolución: realiza un año de psicoterapia con psicólogo clínico. La paciente logra conciencia de que en el último año se ha mostrado suspicaz y paranoide que ocasiona aislamiento social y deterioro en las relaciones interpersonales. Consigue verbalizar la motivación suicida, revelando que fue un acto impulsivo no planificado, reactivo a un pensamiento sobrevenido que le ocasionó un estado de horror intenso “mi madre estaba loca y en ese momento supe que yo también lo estaba”. Ante este pensamiento súbito decide acabar con su vida, para aniquilar su “yo psicótico” convencida de que ese debía ser su final (identificación proyectiva).
Discusión y conclusiones: la toma de conciencia del padecimiento de una enfermedad mental grave puede ser una motivación suicida con métodos especialmente violentos. Estas motivaciones merecen un seguimiento intensivo, asertivo que garantice la adherencia al tratamiento.
