Trastorno depresivo mayor y conducta suicida en el anciano

INTRODUCCIÓN:
Un marcador demográfico importante del riesgo de suicidio es la edad. A nivel mundial, las tasas de suicidio tienden a aumentar con la edad, convirtiéndose el suicidio en un fenómeno muy frecuente a partir de los 65 años.
La presencia de psicopatología constituye un excelente predictor del riesgo de suicidio, siendo los trastornos afectivos y, en particular, la depresión la enfermedad que con mayor fuerza se ha asociado a la ideación autolítica y al suicidio consumado.
Existen múltiples factores de riesgo implicados: sexo, edad, enfermedades crónicas y limitantes, trastornos psicopatológicos, intentos previos de suicidio, adversidades de la vida o “life events”, falta de soporte social e institucionalización, entre otros.
En la evaluación del riesgo suicida en el anciano es fundamental realizar una anamnesis completa, una exploración psicopatológica y una valoración de la comorbilidad médica y de la red sociofamiliar del paciente.
OBJETIVOS:
Presentar un caso clínico que refleja diferentes factores de riesgo implicados en el desarrollo de la ideación y conducta suicida en la tercera edad.
MATERIAL Y MÉTODOS:
Estudio descriptivo de un caso clínico atendido por Psiquiatría de Enlace y revisión bibliográfica sobre el tema utilizando diferentes bases de datos: PubMed y UptoDate.
CASO CLÍNICO:
Se trata de un varón de 80 años que ingresa en UCI tras autolesionarse con arma blanca en el hemitórax izquierdo sufriendo un traumatismo cardíaco abierto. Cuenta con antecedentes psiquiátricos de años de evolución por trastorno depresivo mayor recurrente. Presentó un primer episodio depresivo tras comunicarle su prejubilación, en el curso del cual realizó un intento autolítico grave que precisó ingreso en la Unidad de Hospitalización Breve de Psiquiatría.
Presenta pluripatología orgánica (infarto cerebral frontal derecho con hemiparesia espástica residual izquierda, enfermedad de Parkinson, taquicardia paroxística supraventricular tratada por ablación, tromboembolismo pulmonar antiguo).
Actualmente presenta empeoramiento progresivo del estado de ánimo desde hace un mes, habiendo precisado varios ajustes del tratamiento psicofarmacológico, con escasa respuesta clínica. El intento lo realiza en su domicilio y niega planificación previa. Tras estabilización en UCI y en Cardiología, se traslada a la Unidad de Hospitalización Breve debido a la persistencia de la ideación autolítica, así como a la nula crítica de la conducta autolesiva realizada.
Se instaura tratamiento con: venlafaxina 75 mg retard (1-1-0), bupropion 150 mg (1-0-0), mirtazapina 30 mg (0-0-1) y lorazepam 5 mg (1/2-0-1), con buena respuesta y mejoría clínica, desapareciendo la ideación autolítica. Asimismo, se realiza abordaje psicoterapéutico de orientación cognitivo-conductual con intención profiláctica.
CONCLUSIONES:
El perfil suicida en la tercera edad tiene unas características distintivas que el clínico debe conocer y explorar adecuadamente.
Además de la anamnesis y la exploración psicopatológica conviene evaluar otros aspectos del ámbito psicosocial que pudieran suponer un riesgo de exclusión o fragilidad para el paciente anciano.
Es preciso identificar la sintomatología depresiva e instaurar tratamiento a dosis terapéuticas, así como restringir el consumo abusivo de sustancias, fundamentalmente alcohol.
Las estrategias de prevención son fundamentales para reducir significativamente la magnitud de este fenómeno.
