Trastorno esquizotípico y conducta suicida. A Propósito de un caso.

INTRODUCCIÓN:
Los intentos autolíticos en los pacientes con trastornos psicóticos se sitúan alrededor del 20%, siendo el suicidio consumado la primera causa de muerte de prematura en este grupo poblacional. Si a esto le sumamos síntomatología depresiva, el riesgo suicida aumenta exponencialmente, por ello es importante la rápida intervención para prevenir conductas de riesgo.
CASO CLÍNICO:
Paciente mujer de 38 años de edad sin antecedentes previos en salud mental, y sin antecedentes somáticos de interés (salvo hipercolesterolemia familiar en tratamiento). No consumo de tóxicos. Acude a urgencias a instancias de sus padres, por presentar intento autolítico mediante cortes profundos en ambos antebrazos en contexto de sintomatología depresiva y e intensa angustia psicótica, precisando la intervención de las Fuerzas del Orden Público
La paciente refiere que desde hace meses siente que hay personas que la engañan y la controlan “me han hackeado la cuenta de correo y la de Facebook…, mi destino está escrito, los astros dicen que soy una ladrona, pero yo no he hecho nada ilegal…, ya no podía más, quería terminar con este sufrimiento…” así como múltiples interpretaciones delirantes del entorno, fenómenos de difusión del pensamiento e insomnio de varias semanas de evolución.
Durante el ingreso hospitalario, se inició tratamiento con olanzapina 10mg y escitalopram 10mg y se añadió, concomitantemente aripiprazol oral. En el trascurso de las entrevistas individuales y familiares, describían a la paciente como una persona con gustos excéntricos, interesada por el mundo espiritual y fenómenos paranormales como rasgo caracterial que habían ido ganando presión en los últimos meses, junto a cambios en la esfera afectiva, encontrándola ensimismada, triste y llorosa, con tendencia al aislamiento, y empobrecimiento de las escasas relaciones sociales previas.
La evolución fue favorable, presentando buena tolerancia y respuesta al tratamiento. Disminuyeron la presión de los contenidos delirantes, y comenzó a verbalizar cierta crítica de los mismos, mejorando el estado anímico de la paciente.
Finalmente fue dada de alta con diagnóstico de Trastorno Esquizotípico (F21) y episodio depresivo grave con escitalopram 10mg, olanzapina 5mg y aripiprazol de 15mg.
Posteriormente, mantiene seguimiento comunitario desde hace 2 años, con estabilidad psicopatológica, que ha permitido la retirada de olanzapina, y paso a tratamiento con ILP de aripiprazol 400mg i.m mensual. A nivel psicoterapéutico, se trabaja con sus creencias excéntricas, adquiriendo conciencia parcial de enfermedad, y trabajando las relaciones sociales.
CONCLUSIONES:
El caso presente, nos recuerda la importancia de la intervención temprana y la correcta evaluación en los casos de los trastornos psicóticos, especialmente si existen síntomas depresivos, por el potencial riesgo suicida que suponen.
Por otro lado, cabe destacar cómo las creencias, preocupaciones y rasgos de personalidad premórbidos se acentuaron durante el episodio depresivo, siendo uno de los principales aspectos psicoterapéuticos para trabajar posteriormente. Potenciar la toma de conciencia de la enfermedad y la necesidad de tratamiento a través de la relación terapéutica es la principal herramienta para conseguir empoderamiento y prevención de crisis futuras.
