“Mi campo es mi cuerpo, mis perros mi corazón”

La fase prodrómica de la esquizofrenia en la adolescencia es ambigua e insidiosa, en forma de deterioro del rendimiento académico, retraimiento social y alteraciones del comportamiento, observándose muchos síntomas comunes a los de la “crisis adolescente”. La última revisión del DSM-V incluyó en su apéndice III el Síndrome de psicosis atenuada como nueva propuesta diagnóstica para identificar a personas con un estado mental de alto riesgo que pueda ser predictor de transición a la psicosis. No se han demostrado claros beneficios de la prescripción precoz de antipsicóticos en el pronóstico o la evolución, si bien en gran parte de estos casos se usan para paliar síntomas de gran intensidad a nivel de pensamiento, afectividad y trastornos de conducta.
Presentamos el caso de un varón de 15 años, sin antecedentes previos, que presenta progresivamente una amalgama sintomática consistente en cambios de comportamiento, verbalizaciones extrañas, cambio de imagen, actitud desafiante y desconfiada con los compañeros de clase y absentismo escolar. Se van sumando creencias pesimistas sobre la vida y las personas, ideas de perjuicio con compañeros del instituto y crítica parcial, fobias de impulsión e ideas heterolíticas egosintónicas.
Se plantea como diagnóstico principal un estado mental de alto riesgo (E.M.A.R) tras realizar un diagnóstico diferencial con otros síndromes: reacción adaptativa del adolescente, TEPT, trastorno de la Personalidad (paranoide, esquizoide, disocial), trastorno afectivo, y psicosis, siendo frecuente también la comorbilidad con el trastorno negativista desafiante, la depresión atípica, la distimia y los comportamientos antisociales.
Dada la necesidad de un abordaje intensivo y observación longitudinal, se propuso iniciar sesiones en hospital de día Infanto-Juvenil, con sesiones grupales en grupo de adolescentes y revisiones frecuentes de tratamiento antipsicótico a dosis bajas, tras lo cual presentó una mejoría parcial lenta y fluctuante a nivel del contenido del pensamiento, afectividad y conducta.
A modo de conclusión, presentamos este caso para hacer enfásis en la importancia de ampliar estudios acerca de fases precoces de las enfermedades mentales más graves (psicosis y cuadros afectivos mayores) que nos permitan desarrollar estrategias preventivas y conocimiento acerca de la evolución y pronóstico de la psicopatología en el adolescente.
