Patoplastia de las ideas de muerte en la infancia. A propósito de un caso.

El suicidio entre los más jóvenes continua siendo una de las causas principales de muerte, siendo por ello fundamental el establecimiento de programas de prevención. Como en adultos, los varones presentan un mayor número de suicidios consumados mientras que las mujeres presentan un número mayor de intentos. De la misma manera, los niños en comparación con los adolescentes presentan mayor letalidad y los adolescentes presentan mayor número de intentos.
Se trata del caso de una paciente con 10 años que acude de urgencias al hospital acompañada de la madre por un episodio autolesivo en contexto del duelo tras el fallecimiento reciente de su abuela materna. A la entrevista relata que esa misma tarde mientras que se encontraba con dos amigos de su edad, discute con ellos y posteriormente en contexto de reagudización de clínica ansiosa comienza con ideación autolítica y a autolesionarse en el abdomen con un objeto romo procedente de la calle, en solitario, siendo descubierta por tía materna accidentalmente.
A la entrevista la paciente refiere que en ese momento “piensa en su abuela y piensa en hacerse daño”, queriéndose autoinflingir daño, sin llegar a estructurar una intencionalidad autolítica clara.
Entre los antecedentes de la paciente, hace meses, consta previo contacto con su unidad de salud mental comunitaria por sospecha de Trastorno por déficit de atención e hiperactividad que se descarta posteriormente. A pesar de ello se refleja cierta sintomatología depresiva (bajo tono vital intermitente) y como estresor describen en este momento la enfermedad somática grave de la madre de la que se recupera posteriormente.
En últimas semanas, había presentado mayor irritabilidad, con episodios de llanto puntuales, pero sin una afectación importante aparente de su funcionalidad (únicamente había disminuido el rendimiento académico mínimamente y presentaba mayor número de quejas somáticas de lo habitual).
A la exploración se objetivó ideas de desesperanza, hipotimia, una anhedonia parcial, negando en ese momento ideación autolítica o autolesiva y ausencia de sintomatología de estirpe psicótica o alteraciones en la esfera sensoperceptiva. Alteraciones del apetito y del sueño.
Conclusiones:
– Hay que sospechar la presencia de episodios depresivos en la infancia y tener en cuenta las características distintas al adulto que suele presentar, como por ejemplo la especial tendencia a la somatización.
– No podemos olvidar que en los niños también existe un riesgo autolítico asociado a determinados cuadros, por lo que un diagnóstico temprano, así como un seguimiento estrecho puede ayudar a la resolución ajustada de una situación de crisis y a la prevención primaria.
