Las conductas suicidas en la tercera edad. A propósito de una serie de casos.

La tercera edad es una etapa de la vida en la que existe una mayor vulnerabilidad en relación a la salud. En los mayores de 65 años son el rango que mayor tasa de suicidios tiene y las conductas suicidas son más letales, con mayor planificación y menor posibilidad de rescate. En el anciano el Trastorno Depresivo Mayor es el diagnóstico más frecuentemente asociado a la conducta suicida. El 15% de los ancianos con un cuadro depresivo consuma el suicidio. La soledad, principal causa de los suicidios en la población de la tercera edad.
El objetivo es abordar los factores de riesgo de suicidio en los ancianos a propósito de una serie de casos.
Tenemos 3 pacientes mayores de 65 años, todos han realizado un intento suicida de gran letalidad como son ingesta de glifosato, sobreingresta medicamentosa de acenocumarol y heridas autoinflingidas en cuello con arma blanca. Varón de 80 años, casado con antecedentes personales de IAM hace 1 mes. No enfermedad mental. Estresantes familiares: enfermedad de su nieta, pérdida del trabajo del hijo. Estresantes personales: Pérdida de autonomía por cardiopatía isquémica. El paciente ingresa en UCI con edema agudo de pulmón secundario al gesto autolesivo mediante la ingesta de glisofato. Exploración psicopatológica: Ánimo decaído en relación a los estresantes presentados, ansiedad paroxística. Mujer de 74 años, viuda y vive sola, se auntoinflinge cortes en cuello que precisan sutura quirúrgica e ingresa en unidad de agudos de salud mental. Antecedentes personales: HTA, asma bronquial. No antecedentes de salud mental. Estresantes familiares: Su hija y cuidadora comienza a trabajar en otro pueblo y su otro hijo ingresa por COVID-19. Exploración psicopatológica: Ánimo hipotímico. Apatía. Síntomas cognitivos consistentes en despistes mnésicos y desorientación. En RMN craneal: Encefalopatía vasculodegenerativa y atrofia corticosubcortical. Mujer de 81 años, viuda, con antecedentes personales de fibrilación auricular, degeneración macular, pérdida de autonomía y dependiente para las actividades básicas de la vida diaria. Realiza sobreingesta medicamentosa de acenocumarol precisando ingreso hospitalario. Exploración psicopatológica: Ánimo hipotímico. Anhedonia, sentimientos de minusvalía. Estresantes familiares: desavenencias entre los hijos respecto al cuidado y herencias.
Los 3 casos realizan crítica parcial del intento suicida, reconoce la gravedad y la planificación del mismo. Los 3 cumplen criterios diagnósticos de Episodio depresivo moderado.
Los factores de riesgo de suicidio en personas mayores pueden ser factores médicos (Enfermedades crónicas o invalidantes como demencia), psiquiátricos (depresión, Sd. confusional), psicológicos (Duelo, sentimientos de soledad e inutilidad), factores del entorno familiar (Estar viudo, ausencia de contacto debido a distanciamiento afectivo o disensiones con los hijos) y socio – ambientales (penosa situación económica).
Apenas existen protocolos de actuación específicos que permitan una intervención temprana y la prevención de los suicidios en la tercera edad. Debemos mejorar los cuidados en esta población para que la pérdida de autonomía conlleva la aparición de trastornos depresivos. Los profesionales sociosanitarios debemos trabajar en la elaboración y aplicación de los mismos ya que el suicidio consumado representa un importante problema de Salud Pública en todo el mundo.
