“A mi el virus ya me ha matado” implicación del COVID19 en ancianos: a propósito de un caso.

Introducción
Las medidas derivadas de la actual pandemia COVID19 como el distanciamiento social, confinamiento junto al sentimiento de soledad que eso supone han ocasionado en un gran porcentaje de la población una clínica afectiva causante de la aparición de ideación suicida. Los ancianos, entendidos como población de riesgo han sufrido en mayor medida las consecuencias, especialmente la parte de los mismos que se encuentra institucionalizada.
Métodos: a próposito de un caso
Se trata de un varón de 94 años sin antecedentes en el servicio de salud mental, institucionalizado desde hace dos tras fallecimiento de su esposa, con buena adaptación en la residencia desde el inicio que acude al SUH por intento autolítico consistente en un total de 37 cortes punzantes profundos en antebrazos con un abrecartas, con posterior intento de ahorcamiento tras 17 días de aislamiento en habitación con restricción total de contacto social y familiar y mes y medio de medidas de distanciamiento social. La enfermera de la residencia lo encuentra con una sábana enrrollada al cuello atada al quicio del balcón de la habitación.
El paciente refiere “no quiero vivir esta situación, es algo que no me toca, he vivido suficiente y no quiero hacerlo más de esta manera” contando haber meditado y planeado el acto durante la noche “que hay menos control” autoinfligiéndose cortes, siendo impulsivo el acto de ahorcamiento al no obtener los resultados deseados con lo anteriormente referido. Describiendo situación de desesperanza y tristeza profunda y soledad desde el inicio del confinamiento.
No muestra arrepentimiento y refiere que “volvería a hacerlo”.
Exploración psicopatológica: Consciente y orientado en las tres esferas. No signos de deterioro cognitivo. No alteraciones en la psicomotricidad. Discurso espontáneo, fluido, coherente y bien estructurado. Ánimo depresivo. Apatía. Anhedonia. Tedio vital. Desesperanza. Labilidad emocional. Llanto. Ansiedad basal con picos vegetativos. No alteraciones sensoperceptivas. No clínica psicótica. Ideación autolítica planificada y estructurada. No hace crítica del intento. No muestra arrepentimiento. Juicio de realidad conservado.
El paciente ingresa de manera involuntaria en servicio de UHB con inicio de tratamiento farmacológico y psicoterapéutico con buena evolución posterior de la clínica y desaparición de la ideación autolítica.
Juicio clínico:
Trastorno adaptativo con clínica ansioso-depresiva e intento autolítico derivado de lo previo.
Conclusiones
– Los ancianos componen un grupo de la población de mayor riesgo de conductas suicidas.
– Existe alta probabilidad de mala adaptación y baja tolerabilidad de los ancianos a la situación actual.
– Las circunstancias derivadas de la situación pandémica son factores de riesgo para la ideación suicida.
– La institucionalización de pacientes ancianos y lo que esto ha conllevado durante la pandemia constituye en sí mismo un factor de riesgo para desarrollo de clínica afectiva así como de conductas suicidas.
