Tentativas suicidas en pacientes con trastorno orgánico de la personalidad. A propósito de un caso.

Introducción
La conducta suicida supone un importante problema de salud pública en todo el mundo, sin haberse conseguido reducir en los últimos años. Aproximadamente 800.000 personas mueren por suicidio cada año. En muchas ocasiones se tiende a identificar el continuum desde las ideas de muerte pasivas a la ideación suicida, planificación y finalmente la realización de la tentativa, como el predominante. Si bien este continuum es aplicable a algunos pacientes, existen circunstancias en las que la escalada hasta la realización del acto suicida es rápida, sin presentar excesiva planificación.
Los trastornos orgánicos de la personalidad se caracterizan principalmente por un cambio en la conducta premórbida debido a un problema orgánico o enfermedad del sistema nervioso central. Los síntomas más comúnmente descritos son síntomas depresivos, inestabilidad emocional, irritabilidad y conducta impulsiva. Es por ello que el suicidio también es factible y un riesgo a tener en cuenta en estos casos.
Ampliar el conocimiento sobre este tipo de casos podría ser útil para la intervención y prevención de desenlaces fatales. Bajo este contexto, tenemos el objetivo de revisar la evidencia reciente disponible que nos permita comprender mejor la conducta en pacientes con trastorno de la personalidad orgánico y su manejo, que exponemos mediante el relato de un caso clínico.
Material y métodos
Se presenta el caso de una mujer de 31 años, enfermera de profesión, con antecedentes personales de: Hipertensión Arterial; Asma; Obesidad III; Lupus Eritematoso Sistémico con Sd antifosfolípido secundario triple positivo y trombosis venosa profunda de vena cefálica izquierda; Insuficiencia mitral moderada por endocarditis de Libmann-Sacks; protusión discal C4-C5 y C5-C6; y esteatosis hepática. Tras el debut de su enfermedad orgánica, realiza seguimiento con psicología clínica en la Unidad de Salud Mental por cuadro ansioso-depresivo reactivo a situación vital y comorbilidades orgánicas complejas en 2017. Si bien en este primer seguimiento impresiona de presentar rasgos paranoides de personalidad estables durante más de dos años y que se remontaban al pasado, tras abandono de seguimiento y retomar las visitas en la Unidad a causa de realización de gesto autolítico de alta letalidad mediante canalización de varias vías venosas en 2020, se hallan rasgos impulsivos, con inestabilidad emocional e irritabilidad, llegando a presentar rasgos compatibles con personalidad límite.
Resultados
Durante el seguimiento posterior se realizan pruebas complementarias, entre las que se incluye Resonancia Magnética Transcraneal, donde se aprecian lesiones diversas inespecíficas en sustancia blanca, sin cumplir criterios de origen inflamatorio/desmielinizante; así como en el estudio neuropsicológico, deterioro cognitivo leve no amnésico, multidominio, con mucha oscilación en los resultados, impresionando de localización fronto-cortico-subcortical. En este caso se lleva a cabo intervenciones tanto psicoterapéuticas como farmacológicas con intención de disminución de la impulsividad y del riesgo suicida.
Conclusiones
Ante la intención de un buen manejo de la conducta impulsiva en pacientes con trastorno orgánico de la personalidad, no existe suficiente evidencia de calidad que determine actuaciones concretas.
