Las 3 “T” de otra tormenta perfecta para el riego suicida: TUS + TCA + TPL

Descripción del caso
Se trata de una paciente de 52 años sin antecedentes médicos relevantes. Destaca consumo dependiente de alcohol desde 2003 habiéndose logrado solo un año escaso de abstinencia en contexto de hospitalización prolongada. El consumo diario es de 20 UBEs/día. No hay otro consumo de tóxicos. Inicia seguimiento en Psiquiatría en 2000 en contexto de episodio depresivo con orientación posterior de Trastorno de Personalidad Límite. Se añade trastorno de conducta alimentaria de tipo bulimia nerviosa. Refiere dos intentos suicidas mediante sobreingesta medicamentosa pero su comportamiento pasivo y de abandono personal sugiere una forma de suicidio pasivo. A nivel biográfico, es inconsistente el apoyo del grupo primario al ser cada vez más reducido y patológico. A nivel de colaboración, se evidencian rasgos pasivo-agresivos con tendencia a la manipulación, el inmovilismo y la oposición a todas las propuestas terapéuticas. En los últimos 3 años ha precisado hospitalizaciones prolongadas con cierta recuperación inicial pero que no se ha podido consolidar a nivel ambulatorio a pesar de estrechar el seguimiento con Psiquiatra, Psicólogo Clínico y Programa de Suporte Individualizado. No ha sido posible vincular de modo continuado al Servicio de Rehabilitación Comunitaria. De este modo, su funcionalidad va disminuyendo progresivamente y su propia vida parece haber dejado de ser de su interés.
Discusión
Aunque sigue habiendo poca evidencia sistemática, el riesgo de intentos de suicidio por bulimia nerviosa y anorexia nerviosa con purga compulsiva parece más alto que anorexia nerviosa de tipo restrictivo. Esta revisión sistemática, en definitiva, respalda los intentos de suicidio como un problema importante en los trastornos de conducta alimentaria, especialmente en los subtipos de atracones (Mandelli y cols., 2019). Las personas con trastornos alimentarios tienen elevados déficits interoceptivos y riesgo de comportamientos autolesivos por altas dificultades para la regulación emocional (Smith y cols., 2018). En este caso concreto, también destaca la dependencia de alcohol y esto debe tenerse muy en cuenta porque el trastorno por consumo de alcohol es un factor de riesgo de reintento de suicidio (Lee y cols., 2019). Aunque solo ha realizado dos sobreingestas medicamentosas, presenta la tendencia al abuso de la medicación de modo impulsivo del mismo modo que realiza con la comida, a modo de atracones buscando un efecto ansiolítico ante las dificultades para el control emocional. Estas circunstancias concuerdan con las investigaciones del equipo de Blasco-Fontecilla que planteaba la posibilidad de que los suicidas con varios intentos presentaran un comportamiento adictivo al cumplirse 3 de los 7 siguientes criterios: tolerancia (Criterio 1), abstinencia (Criterio 2), perdida de control (Criterio 3), problemas para dejar de tener o disminuir esos comportamientos (Criterio 4), uso de tiempo excesivo (Criterio 5), reducción importante de actividades (Criterio 6), y consecuencias físicas adversas (Criterio 7) (Blasco-Fontecilla y cols., 2014b)
Conclusión
En definitiva, se trata de una paciente con una alta comorbilidad psiquiátrica y vulnerabilidad para la conducta suicida al presentar alta impulsividad, escasa capacidad de introspección y marcadas dificultades para vincularse a recursos que puedan realizar contención de las crisis suicidas y de las recaídas en el consumo de alcohol y de la conducta alimentaria.
