Una elección de vida

Varón de 56 años, natural de Navarra. Soltero, vivienda propia. Estudios de Sociología e Informática, trabajos en empresas multinacionales.
No antecedentes familiares de Salud Mental.
Antecedentes de primer episodio depresivo a los 22 años, tras volver del Servicio Militar. Episodio de características mixtas a los 27 años, y nuevo cuadro depresivo a los 36.
Diagnosticado de Trastorno Bipolar a los 42 años de edad, tras ingreso en UHP al debutar con episodio maníaco con síntomas psicóticos, con recuperación posterior ad integrum. Inició entonces seguimiento por Psiquiatría, así como tratamiento con Litio (1600mg).
Durante los años posteriores al diagnóstico, predominaron los episodios depresivos, tratados con la adición de Paroxetina al tratamiento de base, con adecuada resolución. A lo largo de los mismos tuvo lugar un cambio vital importante (ruptura sentimental con pareja de larga data; baja laboral de 4 años de duración, que finalmente desembocó en una discapacidad del 65% y finalmente una Incapacidad Laboral Absoluta).
Con 46 años nueva descompensación maniforme con síntomas psicóticos, por la que requirió nuevo ingreso en hospitalización, con paso posterior a Hospital de Día. Evolución tórpida en área sociolaboral; aislamiento de círculos social y familiar, vivencia de minusvalía y frustración por la incapacidad laboral. El paciente mantenía el tratamiento y seguimiento en consultas adecuadamente, sin deterioro a nivel cognitivo.
Con 47 años realizó un intento autolítico grave por sobreingesta farmacológica (180 comprimidos de Litio). Planificado durante 3 semanas, con cartas de despedida. Al alta fue derivado a la Unidad de Media Estancia.
Los años sucesivos mantuvo seguimiento en consultas de CSM, con clínica de aislamiento, apatía, ideas de muerte y autolisis recurrentes. Finalmente, con 55 años, fue derivado a Hospital de Día para intervención intensiva sobre la desesperanza vital. En dicha estancia, expresaba una difícil aceptación de la ruptura biográfica que le supuso la conciencia de padecer un Trastorno Bipolar, con vivencia de soledad y pérdida de la vida previa desde unos rasgos narcisistas de personalidad. Relataba la planificación autolítica desde un proceso reflexivo no condicionado por su estado anímico.
Al alta expresaba proyección de futuro, tras elaboración de la narrativa vital relacionada con la enfermedad. Se implicó en proyectos de voluntariado, retomó relaciones sociales y se encontraba estable psicopatológicamente. Se añadió Cariprazina al tratamiento, con mejoría de la apatía.
3 meses después realizó un nuevo intento autolítico grave, planificado “desde la serenidad”. Su entorno percibía la desesperanza del paciente, pero él no solicitó ayuda. En consultas posteriores lo atribuyó a los sentimientos de frustración y enfado por no haber “sido capaz” de cumplir los planes propuestos en Hospital de Día. A partir de entonces se posicionó en actitud de resignación y aceptación pasiva de su situación.
En las últimas 2 consultas en CSM se objetivaba estabilidad sin expresar ideación autolítica activa. Mantenía una visión negativa y rígida acerca de su situación vital, con gran sentimiento de dolor y rabia hacia su diagnóstico y las atribuciones que le realizaba.
Finalmente, 2 semanas antes de su próxima consulta, realizó un suicidio consumado.
