El límite entre la esfera psicótica y la afectiva: a propósito de un caso. FINALISTA Casos Clínicos

Presentamos un varón de 53 años, sin antecedentes médicos ni psiquiátricos filiados
previamente, derivado a CSM por apatía y estado de ánimo bajo, reactivo a separación
matrimonial en contexto de malos tratos por parte de su pareja, con tratamiento
antidepresivo e hipnótico. Meses más tarde el paciente ingresó en prisión tras agresión con
arma blanca a su ex-mujer; no tenía antecedentes de conductas heteroagresivas.
Durante el internamiento en el Centro Penitenciario, el paciente realizó un intento autolítico
por ahorcamiento, requiriendo ingreso en UCI. El paciente se mostraba mutista, con
desconexión del medio y amnesia lacunar relativa al episodio, sospechando probable origen
isquémico cerebral secundario al ahorcamiento. Tras ser valorado por psiquiatría, se programó
ingreso en Unidad de Hospitalización por riesgo autolítico sin repercusión emocional e
indiferencia afectiva, sin objetivarse en ese momento clínica psicótica ni conductas
alucinatorias.
En la Unidad de Hospitalización, el paciente refería un cuadro ansioso-depresivo con ideación
autolítica recurrente, rumiaciones cognitivas por miedo a su integridad física y anticipación de
hechos negativos con intuiciones deliroides escasamente estructuradas, verbalizando haberle
asestado 48 puñaladas a su ex-mujer. Según información del Centro Penitenciario, objetivaron
delirios paranoides con falsos reconocimientos.
Durante el ingreso en Unidad de Hospitalización se inició tratamiento con sertralina y
aripiprazol, siendo necesario potenciar este último con dosis crecientes de risperidona y
quetiapina ante la falta de respuesta inicial y riesgo autolítico, acompañado de mirtazapina y
trazodona. Se objetivó una franca mejoría clínica con adecuada resonancia afectiva y menor
repercusión de las ideas delirantes, negando ideación auto y heterolítica.
Aunque inicialmente se orientó como un cuadro depresivo, la evolución y exploraciones
posteriores pusieron de manifiesto que el paciente presentaba clínica psicótica, con delirios de
ruina y paranoides estructurados en una trama según la cual sería engañado por familiares y el
personal médico y penitenciario para que ingresara en el módulo de presos comunes, donde
sería maltratado por todos.
Se derivó a dispositivo rehabilitador para reestructurar la actividad cotidiana
trabajando el afianzamiento de los apoyos sociales y la reincorporación laboral.
