Riesgo suicida en el Trastorno Psicótico: A propósito de un caso.

La esquizofrenia es un trastorno mental grave, crónico y en numerosos casos deteriorante, además de estigmatizante. Las consecuencias de dicho trastorno pueden ser devastadoras, tanto para el mismo individuo como para su entorno. El suicidio se considera la consecuencia más grave de la esquizofrenia, consolidándose como la primera causa de muerte prematura entre los pacientes que reciben el diagnóstico. La relación individuo no diagnosticado-individuo diagnosticado de esquizofrenia y suicidio consumado se estima en 1:9, es decir, es nueve veces más probable que un individuo diagnosticado de esquizofrenia muera por suicidio que un individuo no diagnosticado. De hecho, la tasa actual de suicidio consumado en individuos con diagnóstico de esquizofrenia es del 4,9% (habiendo llegado a estimarse hasta 10-13% en un pasado). Entre el 20 y 40% de personas diagnosticadas de esquizofrenia llevan a cabo alguna tentativa de suicidio a lo largo de sus vidas. Cabe destacar que entre un 30% y un 60% de los suicidas tuvieron intentos previos, por lo que el intento suicida previo se establece como uno de los mejores indicadores de riesgo para cometer suicidio. Las personas diagnosticadas de esquizofrenia, además de los factores de riesgo suicida presentes en toda la población como, por ejemplo, desesperanza, características étnicas, apoyo social inadecuado, etc.; presentan otros factores asociados relacionados con el trastorno como el número de exacerbaciones agudas, evolución con niveles elevados de sintomatología, deficiente funcionamiento psicosocial, ser hombre joven, primera década de la enfermedad y múltiples recaídas.
En algunos estudios realizados con individuos afectos y familiares, se han postulado algunas causas que aumentan la tendencia hacia el suicidio: » Necesidad compulsiva por aliviar la tensión. » Situación de vida excesivamente complicada o tensa para poder afrontarla sólo. » Incapacidad de poder encontrar una mejor salida a sus dificultades. Además, también se ha observado como factores de riesgo la presencia de desesperanza, soledad, depresión, irritabilidad e ideación paranoide. También se han identificado ciertas vulnerabilidades que se traducen en alto riesgo de suicidio entre las que se encuentran: el período inmediato tras un alta hospitalaria, la necesidad de ingresos frecuentes y la resistencia al tratamiento antipsicótico. Algunos estudios arrojan que tanto los fármacos antipsicóticos de primera generación como los de segunda, pueden disminuir el riesgo de suicidio. No obstante, el fármaco más estudiado y con mayor eficacia en la reducción de la tasa de suicidio y del comportamiento suicida persistente, es la clozapina.
A pesar de lo expuesto, se ha evidenciado que el tratamiento mediante equipos comunitarios de salud mental es superior en cuanto a una mayor aceptación del tratamiento, la reducción de ingresos hospitalarios y la reducción del suicidio. En el caso presentado, nos encontramos delante de un joven, varón de 35 años, diagnosticado de esquizofrenia paranoide desde hace 9 años (cuando tenía 26). Durante estos nueve años, ha precisado de tres ingresos hospitalarios y ha mostrado una buena adherencia al tratamiento farmacológico
