COVID como disparador de TOC vs Trastorno Adaptativo TOC like

Mujer de años 60 años. Trabajaba como administrativo, sin empleo en la actualidad. Padres separados. Son 3 hermanos. Casada, vive con su marido. Un hijo independizado. Buena dinámica relacional socio familiar. Ausencia de estresores en el momento de la valoración.
Acude de forma urgente derivada por su Médico de Familia a nuestra USMC.
Carece de antecedentes orgánicos de interés. No consume tóxicos. No presenta antecedentes de valoraciones previas en Salud Mental.
La paciente presenta cogniciones de contaminación que, en las últimas semanas, van a en escalada, con consecuentes rituales de limpieza e higiene personal. Llegando a evitar interaccionar con su esposo, no lo roza, ni roza ningún elemento del domicilio. No come comida fresca, solo enlatada que puede desinfectar con lejía. No ventila la casa, ni tiende la ropa para secar, pensando que “el virus puede entrar y depositarse en todo” (no hay una justificación intelectual de las interpretaciones que realiza). Hay una marcada perdida ponderal e insomnio mixto. Hay resonancia en afecto, presentando hipotimia con sintomatología ansiosa que origina taquipsiquia con taquifasia, disprosexia y escrutinio visual del entorno en consulta. Los síntomas que presentan y las conductas evitativas por miedo al contagio hacen que evite acudir a consulta, permaneciendo de pie y con a la puerta abierta. La sintomatología es egodistónica y hay una búsqueda de ayuda para alivio de su sufrimiento.
Se analiza la sintomatología presentada y la evolución del cuadro. No existen rasgos anancásticos ni diagnósticos previos de TOC. Presenta un nivel cultural y techo cognitivo alto.
Si bien, el diagnóstico se realiza en el mes de abril de 2020, solapándose los síntomas presentados, con las recomendaciones oficiales y una sobreexposición a múltiples fuentes de noticias, que haría comprensible parcialmente la clínica, encuadrando en contexto histórico y social. La sintomatología, adquiere una entidad de gravedad clínica, con interferencia en funcionalidad habitual, en resonancia afectiva y marcado desajuste conductual. Se evidencia menor capacidad de insight que en un cuadro de TOC típico, que determina un distanciamiento con la realidad que llega a producir síntomas psicóticos. Hasta la actualidad la evolución ha sido errática, con mejora parcial en síntomas. Se han realizado diversos ensayos farmacológicos, siendo el tratamiento actual: clomipramina 75 mg cada 8 horas, risperidona 2 mg en dosis única nocturna y alprazolam 0, 5 mg cada 8 horas. Se realizó batería analítica completa y prueba de imagen para descartar patología estructural intracraneal, no evidenciando sintomatología que justificara el síndrome obsesivo.
Se nos plantea la duda diagnóstica de si la situación de pandemia actual, ha actuado como disparador de casos larvados de TOC. O, por el contrario, se trata de pacientes que, ante la exigencia del medio, situación de estrés mantenido y ausencia de reforzadores naturales de manejo de malestar emocional, manifiestan aspectos más vulnerables de identidad con hipertrofia de defensas obsesivas, tratándose de un cuadro adaptativo.
Sería necesario realizar un acompañamiento de los casos que nos generen duda diagnóstica, evaluando su mejoría una vez, ceda el estresor, en este caso, estabilizada la situación de pandemia.
