Uso de la asenapina en el tratamiento de la ciclotimia

El trastorno ciclotímico se diagnostica en pacientes con numerosos períodos de síntomas hipomaníacos que no cumplen los criterios para un episodio hipomaníaco y numerosos períodos de síntomas depresivos que no cumplen criterios para un episodio depresivo mayor. Los síntomas recurren durante un intervalo de tiempo de al menos dos años consecutivos, permaneciendo sintomáticos al menos la mitad del tiempo y no estando libres de síntomas durante más de dos meses consecutivos. Además, los síntomas causan un malestar significativo o un deterioro psicosocial en algún momento.
La escasa búsqueda activa de tratamiento probablemente exacerba el deterioro asociado con el trastorno. Cuando buscan tratamiento, generalmente es durante una fase depresiva, ya que la experiencia de la tendencia a la hipomanía suele ser agradable.
A veces se aprecian otros síntomas como impulsividad, agitación y agresión. Además del estado de ánimo elevado y deprimido crónico, las personas con trastorno ciclotímico a menudo muestran irritabilidad, consumo de sustancias y trastornos del sueño.
No hay ensayos clínicos aleatorizados ciegos para el tratamiento farmacológico agudo del trastorno ciclotímico con pocos ensayos abiertos o estudios de casos. Las pautas actuales de tratamiento no diferencian entre trastorno ciclotímico y otros trastornos bipolares, y estos pacientes parecen responder al tratamiento de manera similar.
Presentamos el caso de una mujer de 45 años que presenta desde hace más de 10 años episodios con sintomatología depresiva leve-moderada, apatía, astenia, hipohedonia, tristeza y síntomas de ansiedad que no mejoran con fármacos benzodiacepínicos que. Además, son muy mal tolerados. Comenta importante labilidad e irritabilidad que en algunos periodos han sido los síntomas preponderantes, incluso en ausencia de síntomas depresivos claros. Refiere algún periodo que describe como de “mejoría” con aumento de actividad, fundamentalmente de la limpieza, llegando a estar durante horas limpiando la casa y a reducir horas de sueño para preparar comida por las noches.
Se encuentra en tratamiento con clomipramina a dosis de 5 mg al día, clorazepato dipotásico y zolpidem por su médico de atención primaria con escasa respuesta. Describe respuesta previa a dosis mayores de clomipramina (10-20) que parecen haberse mantenido de forma irregular con tendencia a la automedicación.
Proponemos el aumento de clomipramina a 10 mg y añadimos asenapina 5 mg por la noche. Al mes y medio la paciente refiere importante mejoría. Comenta descenso de la sintomatología asteniforme, sin labilidad ni irritabilidad y refiere tener más ganas de hacer cosas sin llegar a sentirse nerviosa como en periodos previos ni dormida como cuando tomaba benzodiacepinas, habiendo podido suspender el zolpidem y descender el uso de clorazepato. Refiere no haberse sentido nunca así, acostumbrada al efecto de los tratamientos únicamente antidepresivos o ansiolíticos.
La eficacia de la asenapina en el tratamiento de los síntomas depresivos está respaldada por hallazgos preclínicos in vitro e in vivo. Según análisis post hoc, la asenapina redujo los síntomas depresivos en pacientes con trastorno bipolar I que experimentaban episodios maníacos o mixtos con síntomas depresivos clínicamente relevantes al inicio. También parece tener un efecto terapéutico superior sobre los síntomas de ansiedad que otros agentes.
