Trastorno bipolar de inicio en la senectud secundario a enfermedad cerebrovascular por hiperhomocisteinemia: una muy rara causa de suicidio

La hiperhomocisteinemia es un defecto genético (prevalencia 5-10%) caracterizado por aumento de homocisteína sérica asociada a enfermedad cerebrovascular. El trastorno bipolar de inicio tardío secundario a enfermedad cerebrovascular es una entidad clínicamente rara. Las localizaciones exactas y los circuitos involucrados en la expresión del trastorno bipolar tras ictus permanecen desconocidos.
Presentamos el caso de un varón de 82 años con antecedentes de hiperhomocisteinemia y varios eventos trombóticos secundarios (trombosis retiniana derecha a los 52 años y lesiones vasculares subcorticales) En 2003 presentó episodio depresivo severo con suicidio frustrado por ahorcamiento y en los meses posteriores euforia, aumento de gastos e ideación megalomaniaca. En este periodo se diagnostica de trastorno bipolar de comienzo tardío iniciándose tratamiento.
Permanece estable hasta 2014 en que ingresa nuevamente por cuadro depresivo y tentativa suicida grave por apuñalamiento. En este ingreso se manifiesta clínica depresiva mayor, ausencia de crítica del acto suicida y delirio de Cotard. Se evidencia además hemiparesia izquierda con asimetría facial. En la RM craneal solicitada se muestra un ictus subagudo en territorio de ACM derecha con pequeños focos contralaterales que sugieren origen cardioembólico. Es diagnosticado de trastorno bipolar de comienzo tardío secundario a enfermedad cerebrovascular por hiperhomocisteinemia. Evoluciona favorablemente y al alta continúa seguimiento ambulatorio. En febrero del 2015 ingresa por nuevo cuadro maniforme.
El trastorno bipolar de presentación senil secundario a enfermedad cerebrovascular es una rara entidad. Aún más rara es su asociación etiológica con la hiperhomocisteinemia como el caso presentado. El debut del cuadro con tentativa suicida de alta letalidad y la repetición de un nuevo intento suicida grave constituyen un ejemplo de la posible relación entre áreas cerebrales infartadas y clínica suicida, aún por determinar.
