Síndrome de abstinencia a alcohol

El síndrome de abstinencia a alcohol se define como el conjunto de síntomas causados por la interrupción brusca o disminución de la ingesta de alcohol en un paciente con un trastorno por consumo de alcohol.
En su fisiopatología juega un papel importante el receptor A del GABA, los receptores NMDA y, en menor medida, los canales iónicos de calcio dependientes de voltaje.
El 50% de los enfermos con una historia prolongada de consumo presentará síndrome de abstinencia a lo largo de su vida, aunque la mayoría con síntomas leves, son un 5% de los pacientes quienes presentarán síntomas graves como convulsiones o delirium tremens.
Suele aparecer entre las 6 y las 24 horas después de la abstinencia o de la disminución del consumo del mismo.
Entre los síntomas más destacables están el temblor; las alucinaciones, siendo más frecuentes las visuales; las crisis comiciales y el delirium tremens (caracterizado por la desorientación y confusión graves, la inatención, las alucinaciones visuales y auditivas vívidas, la agitación psicomotriz y la hiperactividad autonómica).
Para el diagnóstico de síndrome de abstinencia es importante tener en cuenta la sintomatología previamente referida; la afectación funcional del sujeto, así como la exclusión de otras enfermedades médicas u otros trastornos mentales.
El instrumento más usado para valorar la gravedad del síndrome de abstinencia es la escala de CIWA-Ar aunque también existe la escala PAWSS que valora específicamente el riesgo de síndrome de abstinencia complicado, entendiéndose como tal, principalmente, al delirium tremens. Este último se asocia a un incremento en la incidencia de complicaciones clínicas y es la causa más frecuente de mortalidad dentro del síndrome abstinencia complicado.
En cuanto al tratamiento, el principal objetivo consiste en disminuir y controlar síntomas, prevenir crisis epilépticas y evitar progresión a delirium tremens, eludiendo en la medida de lo posible las medidas de contención física. Se recomienda de rutina la administración de tiamina para evitar la encefalopatía de Wernicke-Korsakoff.
En el tratamiento juegan un papel importante las benzodiacepinas; cuya pauta se establecerá fundamentalmente en función del centro donde se vaya a realizar la terapia, del personal disponible, de la sintomatología asociada, de la edad del paciente y de la presencia o no de insuficiencia hepática; los neurolépticos que no se recomiendan en las primeras 48 horas del cuadro; los anticomiciales; el clometiazol y los alfa 2-agonistas; entre otros.
Dado todo lo anteriormente comentado es importante detectar a los enfermos con trastorno por consumo de alcohol para evitar, en la medida de lo posible, llegar a esta situación mediante medidas preventivas. No obstante, es dificultoso el cribado de esta patología dado que, entre otras cosas, esta condición no se registra adecuadamente en las historias clínicas.
