Simulación y rasgos desadaptativos de personalidad

La simulación y los trastornos facticios son trastornos consistentes en la producción de síntomas físicos o psicológicos de forma voluntaria. En el caso de la simulación la finalidad obecede a un beneficio secundario (incentivo externo) a diferencia del trastorno facticio cuya finalidad obedece a un beneficio primario ( asunción del papel de enfermo). En ambos casos, se trata de diagnósticos de exclusión, por lo que inicialmente, se debe realizar un estudio de los síntomas como si estuvieran generados por una enfermedad médica o psíquica.
Se presenta el caso clínico de un varón de 27 años. Natural de República Dominica, residente en España desde los 11 años de edad. Soltero en la actualidad.
Tuvo un ingreso hospitalario a los 21 años para estudio por parte de Neurología y Psiquiatría de episodios de crisis convulsivas de origen no filiado. RM y EEG normales, completado estudio con polisomnografía de 24 horas en la que se evidenciarion varias crisis todas ellas en estado de vigilia, descartándose el diagnóstico de parasomnia y apuntando a un origen conversivo de las mismas.
Seis años después reingresó para contención de riesgo autolítico tras episodio de intento de ahorcamiento en contexto de sobreingesta voluntaria previa de psicofármacos.
El paciente describía ánimo bajo mantenido en los últimos cuatro meses con incremento en los niveles de ansiedad y alteraciones en el sueño de aparición de forma reactiva a accidente de tráfico leve en el que se vio afectada de forma aguda la visión, con repercusión significativa en las actividades de la vida diaria según información del paciente.
Su discurso en torno a la problemática ocular, se caracterizó por ser en todo momento discordante y contradictorio “ de no ver absolutamente nada, a ver “algo”… de tener afectados ambos ojos por igual a tener sobretodo uno…” Inicialmente, el paciente fue reacio a aportar informes oftalmológicos previos así como a realizarse un nuevo examen en nuestro hospital, si bien finalmente se lograron ambos cometidos. Los resultados oftalmológicos en todos los casos ofrecían resultados no concluyentes, aludían a colaboración insuficiente del paciente en la realización de las pruebas. EEG y RM fueron informadas como normales. Se objetivó completa autonomía para realizar tanto actividades básicas como instrumentales de la vida diaria, sin influencia del déficit visual.
A lo largo del ingreso se pusieron de manifiesto en un primer plano los rasgos disfuncionales de personalidad entre los que destacan rasgos histeriformes y disocial así como elevada impulsividad, escasa tolerancia a la frustración e hiperemocionalidad. En el último tramo del ingreso el paciente nos solicitó un informe psiquiátrico para la revisión prevista de su incapacidad laboral temporal durante el propio período de ingreso.
Es difícil realizar un diagnóstico adecuado en un caso de simulación, sobretodo cuando los síntomas simulados no son físicos.
Es imprescindible obtener información de fuentes externas que corroboren la información aportada por el paciente y en la entrevista con el paciente, tratar de evitar realizar preguntas que sugieran síntomas.
