“PLAN RENOVE”: Objetivo funcionalidad (cambio de antipsicóticos típicos depot por aripiprazol de larga duración de forma ambulatoria)

Introducción:
La necesidad de cambiar de antipsicótico durante el tratamiento de un paciente con un trastorno psiquiátrico, por limitaciones de eficacia o tolerabilidad es un hecho muy frecuente en la práctica clínica diaria. Sin embargo, a pesar de su trascendencia, disponemos de muy pocas pruebas derivadas de ensayos clínicos que guíen nuestra conducta en el proceso de cambio de antipsicóticos.
Los antipsicóticos clásicos se unen más fuertemente que la propia dopamina a los receptores D2 y su disociación es más lenta generando más efectos extrapiramidales.
El objetivo de esta revisión es describir las recomendaciones clínicas publicadas para la realización de estos cambios de tratamiento y mencionar cómo fue nuestra experiencia en la consulta.
Metodología:búsqueda bibliográfica en PubMed.
Resultados:
Los resultados de los ensayos clínicos sugieren que aproximadamente un 30% de los pacientes con esquizofrenia cambian de antipsicótico en el plazo de 1 año. El riesgo de tener que cambiar de antipsicótico parece mayor en pacientes que reciben antipsicóticos convencionales que en pacientes que están en tratamiento con antipsicóticos de segunda generación.
Entre los motivos para el cambio a un atípico predominan los problemas de tolerabilidad, sobre todo si proceden de un antipsicótico convencional. Los efectos adversos considerados más molestos por los pacientes son: síntomas extrapiramidales, trastornos cognitivos, sedación, trastornos metabólicos. La limitada evidencia disponible y la experiencia clínica sugieren la utilidad del cambio a algunos antipsicóticos ante determinados problemas de tolerabilidad:
Extrapiramidales excluyendo discinesia tardía: quetiapina.
Aumento de peso: amisulpride, aripiprazol, perfenazina, ziprasidona.
Trastornos lipídicos: amisulpride, aripiprazol, ziprasidona.
Hiperprolactinemia: aripiprazol, quetiapina.
Disfunción sexual: aripiprazol, olanzapina, quetiapina, ziprasidona.
Hiperglucemia/Diabetes: amisulpride, aripiprazol, haloperidol, ziprasidona.
Sedación persistente: amisulpride, aripiprazol, risperidona o ziprasidona.
Prolongación del QT: aripiprazol.
En los pacientes que realizamos el cambio de flufenazina y zuclopentixol a aripiprazol procedimos al solapamiento de ambos (en el caso de zuclopentixol realizamos el cambio de forma más lenta de acuerdo a su mecanismo de acción: de una ampolla se redujo a ¾ al mes, luego ½ al otro mes y a los 15 días se añadió aripiprazol 15mg oral para ver tolerabilidad y en el siguiente mes ya se administraron solo 2 ampollas de aripiprazol; en el caso de flufenazina, se empezó a los 15 días con aripiprazol oral y al mes, ya se inició con el inyectable suspendiendo flufenazina).
En cuanto a los resultados se obtuvo una importante mejoría de los síntomas extrapiramidales y de reactividad emocional, ya desde la primera administración de aripiprazol IM,mejorando la funcionalidad de los pacientes sin descompensación psicopatológica en estos 6 meses que llevan de tratamiento. Los propios pacientes y familiares corroboran dicha mejoría refiriendo encontrarse más ágiles en cuanto a movilidad y “más despiertos”.
Conclusiones:
1.Los Antipsicóticos atípicos frente a los convencionales mantienen una buena efectividad y mejoran los síntomas secundarios, especialmente a nivel metabólico y extrapiramidales.
2. En nuestra experiencia clínica, merece la pena intentar el cambio de pacientes en tratamientos con antipsicóticos típicos depot que presentan efectos secundarios, ya que se observa una importante mejoría funcional.
