La vida antes y después de un intento de suicidio frustrado

LA VIDA ANTES Y DESPUÉS DE UN INTENTO DE SUICIDIO FRUSTRADO
Paciente de 44 años que ingresa derivado desde UCI por traumatismo torácico tras múltiples fracturas costales, consecuencia de intento autolítico frustrado.
Con antecedentes de TOC y depresión recurrente. Realizó intento autolítico de alta letalidad, arrojándose a las vías del tranvía. Gracias a un mecanismo especial es expulsado sin pasarle por encima.No ha realizado intentos autolíticos previos .
Llevaba dos meses algo peor, con rumiaciones persistentes en torno a la incapacidad de controlar el ascenso del trabajo con sensación de fracaso como padre con pensamientos residuales de muerte con y deseos de no despertar por la mañana.
Durante el ingreso, se encuentra rumiativo respecto al intento autolítico realizado, añadiéndose el sufrimiento y preocupación por la estigmatización derivada del acto suicida, dice no saber cómo enfrentarse a ello, cómo presentarse ante su familia y su entorno.
Tras mejoría, se procede a permiso terapéutico donde el paciente realiza una fuga con la intención de arrojarse a un autobús. Discurso marcado por la desesperanza e imposibilidad de mejoría, verbalizando que su familia estaría mejor sin él y preocupado por la clase de ejemplo que sería par su hijo. Ideas de muerte activas, valorando la muerte como única salida y como fuente de alivio.“Ahora ya no me queda nada .Nadie me lo impedía, no me atreví, solo me queda mucho sufrimiento para mí y para los demás No fui capaz, me daba miedo”.
El suicidio frustrado se trata de un acto cuyas consecuencias son similares a las del consumado, diferenciándose de este último en cuanto al resultado mortal.
Lo complejo de esta caso radica en la persistencia de la ideación autolítica en relación a la personalidad premórbida del paciente ( Typus melancholicus de Tellenbach) y el posible impacto sobre los rasgos previos de personalidad.
