La intervención en el suicidio

El suicidio representa un grave problema de salud que supone la primera causa externa de muerte en España y necesita ser afrontado mediante planes, programas o protocolos de prevención.
No existe una explicación única de la causa por la que suicidan las personas. Por cada suicidio consumado, existen muchos más intentos de suicidio. De forma significativa, un intento previo de suicidio es el factor de riesgo más importante de suicidio por lo que es fundamental establecer programas de atención, evaluación y seguimiento en este tipo de pacientes.
La falta de una estrategia nacional de prevención no debe ser obstáculo para la ejecución de distintos programas de prevención de suicidio.
La intervención ante los pacientes con riesgo de suicidio es una de las urgencias más frecuentemente atendidas.
Nuestro objetivo principal es la puesta en marcha de un Programa de Prevención del Suicidio en los Servicios de Urgencias. La finalidad es elaborar una guía de actuación ante personas incluidas en grupos de riesgo suicida (personas con ideación suicida, intento de suicidio o con trastornos mentales)
Para este trabajo se han realizado revisiones sistemáticas de los datos existentes y de las diferentes aportaciones sobre prevención del suicidio.
En los servicios de urgencias, el tratamiento en el caso de comportamientos suicidas debe seguir un protocolo y priorizar la seguridad del paciente, así como su estabilización médico-quirúrgica.
En primer lugar, hay que realizar el triaje para clasificar a los pacientes según su grado de urgencia. Seguidamente, hay que evaluar su situación clínica, emplear un tratamiento eficaz que minimice riesgos y garantizar la seguridad del paciente. A continuación, se procederá a la evaluación en función del tipo de conducta autolítica.
Los pasos generales a seguir para determinar el riesgo de suicidio son la identificación de la presencia de factores de riesgo, protección y signos de alarma del suicidio, la evaluación del riesgo actual y la valoración del riesgo de suicidio.
Acabada la evaluación, se procederá a una valoración global, determinando el tipo y gravedad de riesgo suicida que presenta el paciente. Se clasificará a los pacientes en función del riesgo de acto suicida.
En función de los tipos de riesgo suicida, se debe decidir el plan terapéutico en cada caso (hospitalización o tratamiento psicofarmacológico y seguimiento a través de Centros de Salud Mental o alta hospitalaria y seguimiento por Atención Primaria).
La decisión de hospitalizar a una persona suicida se debe tomar en función de la intensidad de la intencionalidad, la capacidad de autocontroles del paciente y de la calidad de los controles externos (soporte de familiares).
El abordaje terapéutico consiste en tratamiento farmacológico según patología de base, así como psicoterapia basada en terapia cognitiva-conductual. Es preciso mantener una alianza terapéutica fuerte.
Será preciso evaluar y vigilar la aplicación del programa y los resultados. Habrá que determinar qué resulta eficaz y para quién, en suma, precisar lo que funciona. La verdadera prevención del suicidio debe hacerse mejorando el diagnóstico y tratamiento de los pacientes psiquiátricos, especialmente ante cualquier forma de depresión.
