Esquizofrenia residual y tratamiento del virus de la Hepatitis C

Paciente de 56 años con antecedentes de esquizofrenia residual que ingresa por trastornos de conducta. Antecedentes somáticos de exconsumidor de drogas por vía parenteral, consumo activo de alcohol, infección crónica por VHC con cirrosis hepática compensada e hipertensión portal. El paciente se encuentra institucionalizado en Casa Hogar y está incapacitado legalmente siendo una de sus hermanas su tutora legal. Realiza seguimiento y tratamiento en consultas de salud mental de zona. En tratamiento con Quetiapina 1000mg al día, Topiramato 400 mg, Biperideno, Lormetazepam y Clotiapina. Recientemente inicia tratamiento para VHC con Harvoni 90/400 mg, un comprimido cada 24h, que se añade al tratamiento con Ribavirina 200 mg 3-0-2 que tomaba desde hacía meses, en seguimiento por las consultas de Infeccioso.
Se trata del segundo ingreso en pocos meses, con características similares: irritabilidad, inquietud y suspicacia secundaria a ideas de perjucio hacia personal y compañeros de la casa hogar con conductas heteroagresivas hacia los mismos. Durante el ingreso se le observa alucinaciones auditivas y también ánimo triste por duelo del fallecimiento de la madre no elaborado con incontinencia y labilidad afectiva, así como ánimo incongruente en ocasiones, insomnio e hiporexia.
Ante la persistencia de clínica afectiva decidimos iniciar tratamiento con lamotrigina (50 mg). Decidimos introducir Clozapina, dado la persistencia de clínica psicótica sin respuesta a Quetiapina ni Olanzapina a dosis máximas.
Realizamos una búsqueda sobre los efectos secundarios neuropsiquiátricos del tratamiento para VHC, obteniendo que son bien conocidos los efectos de la asociación de Ribavirina e interferón sobre el sistema nervioso central, provocando con más frecuencia trastornos depresivos y en algunas ocasiones trastornos de conducta en forma de heteroagresividad así como confusión.(1) No hemos encontrado artículos que relacionen la Ribavirina en solitario con efectos neuropsiquiátricos, probablemente porque su uso en monoterapia es limitado. El nuevo tratamiento con Harvoni (Ledipasvir y Sofosbuvir) ha demostrado mejor tolerabilidad y una incidencia de trastornos psiquiátricos similar a la de la población general. (2)
La evolución del paciente fue favorable, se reguló el sueño y el apetito, progresivamente se mostró más sintónico y colaborador en actividades ocupacionales. Se facilitó la expresión emocional en contexto de duelo no elaborado por la muerte de la madre. Las ideas delirantes se reactivaban ante los permisos a la Casa Hogar y situaciones de estrés o angustia, pero se mantuvo ajustado en conducta, siendo la evolución a los 9 meses de tratamiento favorable.
Dado la frecuente comorbilidad de enfermedades mentales y VHC y la reciente aprobación de un nuevo tratamiento para dicha infección, es necesario conocer los efectos secundarios y las interacciones con los psicofármacos para poder realizar una adecuada praxis médica.
1. Masip M, Tuneu L, Pagès N, Torras X, Gallego A, Guardiola JM, et al. Prevalence and detection of neuropsychiatric adverse effects during hepatitis C treatment. Int J Clin Pharm. 2015 Dec;37(6):1143–51.
2. Younossi ZM, Stepanova M, Marcellin P, Afdhal N, Kowdley KV, Zeuzem S, et al. Treatment with ledipasvir and sofosbuvir improves patient-reported outcomes: Results from the ION-1, -2, and -3 clinical trials. Hepatol Baltim Md. 2015 Jun;61(6):1798–808.
