Episodio maníaco con intento autolítico

El diagnostico “trastorno mental puerperal” (F53) se debe de utilizar para aquellas patologías no clasificados en otra parte. En nuestro caso la existencia de antecedentes personales y familiares previos y la clínica nos hacen incluirlo como episodio maníaco.
La tarea de clasificar una psicosis aparecida en el puerperio es difícil y complicada.
– Según la CIE – 10 cuando se trata de psicosis posparto específica puede utilizarse la categoría de trastornos mentales en el puerperio (F53), si bien advierte que un cuadro clínico de psicosis puerperal muy difícilmente se puede diferenciar de forma fiable de un trastorno del humor o de una esquizofrenia.
– En el DSM – IV la especificación de inicio en el posparto (en las primeras 4 semanas) puede aplicarse al episodio depresivo mayor, maníaco o mixto actual de un trastorno depresivo mayor, trastorno bipolar I o trastorno bipolar II, o a un trastorno psicótico breve.
La clínica de las enfermedades psiquiátricas del posparto está marcada por la gran frecuencia de enfermedades afectivas, mientras que las psicosis tienen una incidencia muy débil. El riesgo de recurrencia de una psicosis en un parto posterior es muy elevado y una mujer que haya tenido un primer acceso en el posparto tiene, con otro embarazo, una probabilidad de recurrencia del orden de más del 20% o 30%, según los estudios publicados (Gitlin y Pasnau, 1989; Brockington, 1990). Entre un 51-65 por ciento de mujeres diagnosticadas de psicosis puerperal presentarán posteriormente uno o varios episodios tímicos fuera del contexto del posparto
Se trata de una paciente primípara, en periodo de puerperio a los 28 días de dar a luz una niña sana mediante cesárea, que acude a urgencias por presentar intento de precipitación, irritabilidad, alteraciones de conducta, falta de cuidado al bebé e insomnio de tres días de evolución.
Mujer de 35 años de edad, que acude a urgencias del hospital acompañada de su pareja y su madre, por insomnio, aumento de la actividad habitual y comportamientos extraños.
Según refiere su pareja, al final del embarazo estuvo algo triste y preocupada, que achacó a problemas en el trabajo. Parto por cesárea hace 28 días de una niña sana de 3,800 kg.
Durante su estancia en el hospital, no observaron nada extraño en su comportamiento, pero a los quince días del parto y estando ya en casa, comenzaron a notarla excitada e irascible. Tenía discusiones fuertes y constantes con su madre y con él, sobre el cuidado de su bebé, hablaba incansablemente y comenzó a pelear con vecinos y amigos, acusándoles de intromisión y de ser los causantes de su falta de sueño y del llanto de su hijo.
No dejaba al bebé tranquilo, se distraía fácilmente, lo dejaba sin atención, iniciando una nueva tarea y en un momento de descuido, realiza intento de precipitarse por su balcón.
