Auto apuñalamiento psicótico. A propósito de un caso

Se trata de un paciente de 42 años con antecedente de lesión medular D5-D6 por accidente de tráfico en 2011 y paraplejia secundaria. Antecedentes psiquiátricos de trastorno adaptativo reactivo a secuelas del accidente. No otros antecedentes de interés.
Se trata de un paciente de 42 años con antecedente de lesión medular D5-D6 por accidente de tráfico en 2011 y paraplejia secundaria. Antecedentes psiquiátricos de trastorno adaptativo reactivo a secuelas del accidente. No otros antecedentes de interés. En septiembre de 2014 acude a CSM por presencia de clínica somática, ideación obsesivoide con temática somatomorfa (sin carácter egodistónico, intrusivo, contenido insólito y siempre controlable hasta cierto punto por el sujeto). Presentaba niveles de ansiedad y angustia leves controlados parcialmente farmacológicamente. Hipotimia reactiva pero con afectividad adecuada. Apatía, abulia y anhedonia. No clínica psicótica ni ideación de autolisis. Se establece el diagnóstico de (F45.1) Trastorno somatomorfo indiferenciado y se inicia tratamiento con venlafaxina, trazodona y lorazepam.
En octubre de 2014 el paciente realiza un gesto autolítico autoinflingiéndose alrededor de 70 puñaladas en abdomen y zona proximal de miembros inferiores, según referiría posteriormente, en el contexto de un episodio de marcada angustia y obedeciendo a las órdenes de la voz alucinatoria.
Fue trasladado al hospital en estado de shock hemorrágico, con perforación de asas intestinales, precisando ingreso en UCI durante 4 meses, así como diversas intervenciones quirúrgicas. Durante su estancia fue seguido por el servicio de psiquiatría a través de interconsultas. En entrevistas con la familia, éstos comentaron que en octubre, comenzaron a notar un cambio de conducta en el paciente. Referían que pasaba mucho rato llorando, describía aparición de alucinaciones auditivas en forma de una voz que le decía cosas y se reía de él. El paciente la describía una voz interior, que no reconocía como conocida y que le ordenaba hacerse daño, iniciándose tratamiento con risperidona. Se orientó el diagnóstico hacia un episodio psicótico agudo vs un trastorno depresivo con síntomas psicóticos.
La sintomatología de carácter psicótico, consistente únicamente en las voces alucinatorias remitió de manera rápida y adecuada con el tratamiento antipsicótico instaurado, manteniendo la estabilidad psicopatológica hasta el momento actual.
Es de destacar en este caso la gravedad de la tentativa autolítica realizada, como vía del paciente para acabar con sus voces alucinatorias. No existían antecedentes personales previos de psicosis, y tampoco presentaba antecedentes de gestos autolíticos.
Llama asimismo la atención la rápida y completa remisión tras inicio de tratamiento antipsicótico, que se retiró tras pocas semanas por postración del paciente, sin ser postración del paciente, sin ser necesario introducir otro fármaco por mantener el paciente la estabilidad psicopatológica.
