De la prevención de la conducta suicida a la detección de un trastorno mental grave. A propósito de un caso
Varón de 48 años, sin antecedentes médicos ni psiquiátricos previos de interés que inicia seguimiento en programa APS (Atención y Prevención del Suicidio) de Inca (sector Tramuntana de Mallorca) en noviembre de 2020 derivado desde urgencias de psiquatría por ideas de muerte.
Natural de Chile, en Mallorca desde hace años. Casado, vive con su mujer y dos hijos. Religión católica, participa tocando en las misas y da clases de catequesis. Trabaja como profesor de cocina en un centro de discapacidad intelectual, de baja laboral desde hacía una semana. Acude a urgencias por ideas de muerte y elevada ansiedad. Los principales detonantes del empeoramiento han sido una problemática laboral y que su hija que iba a ser monja ha colgado el hábito.
La orientación diagnóstica es de episodio depresivo mayor con clínica ansiosa. Se inicia tratamiento antidepresivo y comienza el seguimiento en el programa APS. Realiza seguimiento con psiquiatría, psicología y enfermería. Precisa varios ajustes farmacológicos por elevada ansiedad, ánimo bajo e insomnio. Se detectan rasgos de personalidad obsesivos que condicionan su funcionamiento.
Realiza seguimiento regular con psiquiatría, psicología y enfermería. Episodio depresivo parcialmente resuelto con tratamiento con venlafaxina y quetiapina.
En una de las visitas, tras meses de vinculación, verbaliza ideas delirentes de contenido místico, de larga evolución. Refiere que su fe en Dios le ha ayudado pero que cuando empezó su estado depresivo estaba en crisis existencial religiosa. También comenta que él vino a España por una misión de evangelización y a veces ha llegado a pensar que podría ser un profeta. Pensamiento místico, siempre ha sentido al Espíritu Santo. Explica que estos pensamientos místicos se ven condicionados por su estado de ánimo, en momentos de mayor euforia y ánimo hipertímico piensa que tiene un papel evangelizador, de salvador, en momentos de bajo estado de ánimo siente que está poseído por el mal, que no sirve para nada bueno y aparecen las ideas de muerte.
Se mantiene entrevista con la esposa en la que se repasa la clínica afectiva a lo largo de su vida. Describre primer episodio compatible con episodio maníaco a los 20 años. Dice que estos periodos duran 15-20 días, se alternan con periodos de ánimo más estable y con otros de bajo estado de ánimo. Reconoce consumo alcohol y otros tóxicos en la juventud porque le ayudaban a regular el estado de ánimo.
Se orienta como un Trastorno bipolar, episodio actual depresivo y se instaura tratamiento estabilizador con litio, con buena respuesta. Adecuada conciencia de enfermedad, con aceptación del tratamiento farmacológico y capacidad de mayor introspección.
Se deriva al paciente a la unidad de salud mental para seguimiento por psiquatría, pudiendo darse el alta definitiva del programa tras un año de seguimiento.
En este caso se observa como a través de la vinculación y seguimiento intensivo de un paciente con ideación autolítica ha sido posible la detección de un trastorno mental grave.
