Tratamiento farmacológico en pacientes con trastorno de estrés postraumático.

Tras la exposición a un trauma extremo puede desarrollarse un cuadro clínico conocido como trastorno de estrés postraumático. Los síntomas de este trastorno son variados y están relacionados de forma general con aspectos ansiosos. Incluyen recuerdos intrusivos y estresantes, pesadillas, irritabilidad, hipervigilancia, pobre concentración y alteraciones afectivas. Los pacientes que lo sufren frecuentemente evitan lugares, actividades o cosas que recuerden al trauma.
Si bien la psicoterapia está establecida como tratamiento central de este trastorno, sobre todo aquellas centradas en el trauma, se han realizado intentos de utilización de diferentes fármacos en el proceso de recuperación. Aunque no hay una recogida de datos estable en relación a fármacos prescritos para pacientes con trastorno de estrés postraumático, algunos estudios señalan que los antidepresivos son prescritos en el 89% de los casos, los ansiolíticos en el 61%, y los antipsicóticos (si hay signos sugerentes de psicosis) en el 34%. Sin embargo, existe cierta discrepancia aparente entre la práctica clínica y las recomendaciones de guías y trabajos. Los nuevos tratamientos y combinaciones de estos con la psicoterapia, como es el caso de la “MDMA-assisted psychotherapy” son, asimismo, de reciente aparición.
La iniciación del uso de estos fármacos en pacientes con trastorno de estrés postraumático, así como la duración del tiempo de tratamiento, o la adecuación de su uso en cada caso supone una difícil decisión que debe individualizarse. Para esto, es necesario valorar la efectividad de los mismos, así como ampliar el conocimiento respecto al riesgo-beneficio que suponen en el caso concreto de este tipo de pacientes. Es por ello que presentamos el objetivo de revisión de la literatura actual sobre los diferentes fármacos utilizados en el trastorno de estrés postraumático y la idoneidad de su uso.
Hasta la actualidad se ha investigado la utilidad de propranolol, escitalopram, temazepam, gabapentina y otros ISRS. Se ha planteado la posibilidad de utilidad de hidrocortisona, oxcitocina intranasal o ketamina, respecto a la cual, basándose en estudios observacionales se concluye que, en el momento agudo, podría empeorar el riesgo de TEPT y los síntomas persistentes. Existe consenso sobre la recomendación de evitar benzodiacepinas. Los tratamientos farmacológicos para el TEPT no han mostrado de forma concluyente efectividad equivalente a la psicoterapia, que es recomendada como primera línea de tratamiento. De forma acompañada de la psicoterapia, respecto a la FDA, para el TEPT aprueba el uso de Paroxetina y Sertralina, y se ha llegado a recomendar Venlafaxina. Para el insomnio concurrente se sugiere Mirtazapina y Trazodona. En el presente existen ensayos clínicos en fase avanzada en la actualidad que utilizan una combinación de MDMA y psicoterapia.
