Consecuencias y relaciones del insomnio en adolescentes.

El insomnio es el problema de sueño más frecuente. Se trata de un mal descanso asociado a repercusiones en el día a día, que puede estar relacionado con dificultades en la iniciación del sueño, en el mantenimiento, o en despertar precoz con dificultades para dormir de nuevo. Es de difícil evaluación objetiva, puesto que existen diferencias entre el sueño de cada individuo, la percepción y las expectativas. Asimismo, existen diferencias con lo referido subjetivamente y lo objetivado en una grabación polisomnográfica.
La presencia de insomnio varía en la población general entre 10-48%, pero cuando añadimos la repercusión en el día a día, como somnolencia, irritabilidad, ansiedad, depresión y otros, nos encontramos con valores entre el 9-15%. Se trata de una alteración más frecuente en mujeres que en varones y se incrementa con la edad de forma gradual. En adolescentes es el problema más frecuente en relación al sueño, con un porcentaje estimado variable, entre 4 y 39% (según los diferentes métodos de evaluación). La cronicidad de este en adolescentes es elevada. En cualquier caso, presenta una prevalencia significativa.
La existencia de asociaciones, entre el insomnio y alteraciones diversas, suponen un avance en relación a la posibilidad de evitar un factor con peso relevante en la evolución de un proceso no deseado. Es por ello que presentamos el objetivo de revisar la literatura actualizada sobre la relación existente entre insomnio y algunos trastornos, así como con la ideación y conducta suicida.
A nivel fisiológico con el insomnio se presenta una situación de “hiperarousal” como el factor principal en la etiología de este, con elevados niveles de actividad cognitiva (preocupaciones, rumiaciones, pensamientos intrusivos) y fisiológica (actividad cortical elevada, así como metabolismo alterado, inflamación, actividad del sistema nervioso simpático y de la presión arterial) lo que evita que se pueda conciliar el sueño o se tenga uno reparador durante la noche. En síntesis, las alteraciones psicofisiológicas asociadas al insomnio, que en la adolescencia implican sistemas clave necesarios para una homeostasis adaptativa y que se encuentran todavía madurando, podrían elaborar un caldo de cultivo para problemas físicos o mentales en el futuro. Peor calidad de vida, problemas interpersonales y somáticos, anorexia nerviosa, uso de sustancias, depresión y suicidio son algunas de las consecuencias relacionadas que puede tener el insomnio.
