¿Implica el tratamiento del insomnio un menor riesgo de suicidio?

Introducción: El insomnio es el problema de sueño más frecuente en adolescentes. Se trata de un mal descanso nocturno al que, algunas definiciones añaden el que esté asociado a repercusiones en el día a día. Puede estar relacionado con dificultades en la iniciación del sueño, en el mantenimiento, o en despertar precoz con dificultades para dormir de nuevo. Su prevalencia en adolescentes es variable, entre 4 y 39%, debido a los diferentes métodos de evaluación utilizados. La cronicidad de este en adolescentes, es elevada.
El suicidio, actualmente, es la segunda causa de muerte en jóvenes de 15 a 25 años. La asociación entre el insomnio y suicidio es compleja, ya que implica algunos trastornos subyacentes que podrían explicar ambos aspectos. Ahora mismo parece existir una relación recíproca entre insomnio y depresión en adolescentes y adultos. Como es sabido, la depresión está estrechamente relacionada con la ideación suicida, intentos suicidas y suicidio en adolescentes. Asimismo, el desbalance en el sistema de autocontrol debido al mal descanso lleva a más toma de decisiones de riesgo. Es por ello, que podría llegarse a plantear la hipótesis de que mejorando la calidad del sueño conseguiríamos un menor riesgo de suicidio en adolescentes.
Objetivos y metodología: Dada la relación compleja entre insomnio y suicidio, ampliar el conocimiento sobre el manejo de las alteraciones del sueño y su efecto sobre el riesgo suicida puede ser de utilidad. En este contexto, tenemos el objetivo de revisar la literatura actual disponible que nos permita conocer el efecto potencial de la disminución del insomnio sobre el riesgo suicida.
Resultados y conclusiones: En la actualidad no existe una consistencia, ni pruebas suficientes, para afirmar que el tratamiento del insomnio de forma aislada disminuye el riesgo suicida. Sin embargo, aún es posible que mejorando alteraciones del sueño se consiga disminuir la ideación y conducta suicida en adolescentes, dado que el insomnio implica muchas veces momentos de rumiaciones, pensamientos intrusivos e hiperactividad. El abordaje farmacológico (principalmente con melatonina, ya que faltan estudios controlados en cuanto a la efectividad y efectos a largo plazo de las intervenciones farmacológicas para adolescentes), así como las pautas básicas de higiene del sueño y reducción del arousal, pueden contribuir a la reducción de la incidencia de trastornos mentales y con ello la frecuencia de ideación suicida.
