Dismorfofobia y suicidio, a propósito de un caso.

Presentamos a un varón de 19 años sin antecedentes médico-quirúrgicos, ni psiquiátricos previos, que protagoniza en su domicilio episodio de heteroagresividad verbal e intento de precipitación desde el balcón de su domicilio. En la exploración psicopatológica en Urgencias muestra un discurso fluido y organizado, con importante autorreferencialidad y alteración en el contenido del pensamiento en forma de idea delirante sobre una queja dismorfofóbica. Distimia depresiva con irritabilidad, apatía, anhedonia parcial y tendencia al aislamiento social. Ideación autolítica persistente y estructurada, sin crítica de lo ocurrido.
El paciente finalmente ingresa y se inicia tratamiento con ISRS y antipsicótico a dosis baja con buena evolución en lo afectivo, no así en la dismorfofobia. En sucesivas revisiones se encuentra más tranquilo, continúa la tendencia al aislamiento aunque en menor medida y ha desaparecido la apatía y anhedonia. No ideación autolítica en el momento actual. Ideación delirante de tipo somática, estructurada, basada en interpretaciones delirantes de origen visual y auditivo.
Los pacientes con este trastorno presentan series interferencias en todos los ámbitos de la vida relacional, con habitual evitación social. Estudios refieren que aproximadamente un tercio de los pacientes presentan ideación suicida. Respecto al suicidio consumado se ha hallado que presenta un riesgo relativo de 45 veces mayor que la población general, situándose por encima de otras enfermedades como la depresión, el trastorno bipolar o el trastorno por estrés postraumático.
