Suicidio y Trastorno bipolar

En España el número de suicidios en el año 2012 ascendió hasta 3.539 personas.
Este número es el más alto desde que se dispone de datos, el número de suicidios es fluctuante con una tendencia creciente, de modo que el año 2012 es el que tiene un nº de suicidios más alto.
El primer objetivo de esta revisión será darle la importancia que tiene al suicidio porque el suicidio es un problema de salud pública; porque puede ser tomado como la complicación más grave en psiquiatría y porque en la mayoría podemos detectar la presencia de un trastorno mental, así como otros factores de riesgo modificables.
Según los estudios de autopsia psicológica, en el 90% de los suicidios consumados somos capaces de detectar la presencia de un trastorno mental. Entre la ½ y 1/3 de los suicidios consumados se relacionan con trastornos del humor, esto implica que la prevención del suicidio pasa por la actuación sobre los trastornos del humor. No obstante, la presencia de un trastorno del humor no basta para explicar la aparición de los comportamientos suicidas. En la población general la ratio entre intento de suicidio y suicidio consumado es de 35:1, mientras que en los bipolares la ratio es de 3:1. Se estima que el riesgo de suicidio en pacientes con TBP es del 8% en los hombre y del 5% en las mujeres al cabo de los 18 años; la población con TBP tiene entre 10 y 30 veces más de riesgo de suicidio consumado que la población general; la mitad de los pacientes con TAB lo intentarán alguna vez en su vida.
El suicidio es un fenómeno complejo y difícil de prever, sin embargo, si identificamos los factores de riesgo y tratamos adecuadamente a los sujetos podemos reducir el riesgo.
