Efecto contagio de la conducta suicida en la adolescencia. Estrategias de prevención .
Introducción.
Se considera que al menos un 10% de los adolescentes se autolesiona, si bien podría tratarse de un fenómeno iceberg. Entre un 70 y un 90% reinciden y un 30% las mantienen en vida adulta. Se trata de un problema de salud pública dado que en un 40-60% de los suicidios consumados existía historia previa de autolesiones.
En nuestra práctica clínica, en unidad de hospitalización breve, el perfil tipo sería: Adolescente de 14 años, chica, que ingresa por ideación/gesto suicida con antecedentes de autolesiones, en seguimiento por salud mental, antecedentes familiares de psiquiatría, disfunción sociofamiliar y acoso escolar, sin consumo de tóxicos.
Efecto contagio
Se entiende la adolescencia como una etapa en la que se da gran importancia al estatus y las relaciones sociales, siendo muy influenciables por las opiniones y comportamiento del grupo, con búsqueda de una identidad en formación y mayor vulnerabilidad a desarrollar conductas de riesgo.
En nuestra actividad clínica hemos identificado tres focos en los que el efecto contagio multiplica el riesgo de desarrollo de conducta suicida: escolar (amigos/compañeros de clase), hospitalario (usuarios del servicio de salud mental infantojuvenil) y TICs (redes sociales, internet, aplicaciones de mensajería).
Escolar: Pese al aumento alarmante del numero de casos de autolesiones, destaca la ausencia protocolos escolares.
Hospitalario: Chicas que no se autolesionan previo a ingreso pueden comenzar a hacerlo durante su estancia en planta. Se constata que en zonas comunes interactúan y se retroalimentan intercambiando métodos, se comparan y compiten entre sí.
TICs: Amplificación del fenómeno. Búsqueda web: Arma de doble filo con webs anti-lesión y pro-lesión, de contenido poco científico y con multitud de información sobre métodos y con imágenes explícitas.
Estrategias de prevención
Realizamos una búsqueda bibliográfica con el objetivo de hallar diferentes modelos de prevención e intervención con evidencia científica, que puedan minimizar el impacto del efecto contagio observado en nuestra clínica.
Escolar. El estudio Seyle plantea 3 tipos de intervención: entrenamiento “gatekeepers”, screening para la detección de alumnos de alto riesgo y concienciación del alumnado. siendo esta última la más eficaz.
Hospitalario. Dentro de los aspectos a mejorar, los estudios identifican errores de dos tipos: el humano (falta de capacitación profesional, descuidos en la supervisión y vigilancia, valoración insuficiente del riesgo…) y el error estructural (identificar objetos potencialmente peligrosos y el acceso a los mismos). Como estrategias de prevención plantean la evaluación constante del riesgo estructural y una mayor estructuración con supervisión de los procesos de transmisión de información y capacitación del personal.
TICs: Los distintos estudios comentan la existencia de webs anti-lesión, pero señalan que suelen carecer de base científica contrastada, no están vinculadas a organismos de salud pública y que los autores por lo general no tienen formación en salud mental.
Conclusión
El efecto contagio es un fenómeno ampliamente descrito y analizado, pero son escasas las recomendaciones basadas en la evidencia en cuanto a planes estructurados eficaces de prevención en los distintos ámbitos.
